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Reformar es volver a creer

Escrito por Jesús Ortega Martínez | 2 de Diciembre de 2008 | Categorias: Trinchera | Tiempo de Lectura: 2m 50s | Leido 36 veces.

El neoliberalismo se ha quebrado en su columna vertebral y sus efectos devastadores recorren el mundo. México no es la excepción, desigualdad, pobreza y la incapacidad de la derecha para darle estabilidad a nuestra economía han provocado la desilusión de muchos electores que buscan una nueva opción de gobierno. El PRD es la opción del presente.

Como nunca en la historia contemporánea, nuestro país vive una situación verdaderamente grave. Son muchos los problemas que padece México y, para colmo, existe un gobierno que, aparte de ilegal, es manifiestamente incapaz e insolvente para enfrentarlos.

La derecha panista, como antes la priista, han colocado a nuestro país en circunstancias tan peligrosas que arriesgan la propia existencia del Estado y nuestra viabilidad como país soberano e independiente.

Este neoliberalismo, durante 30 años, ha obstruido nuestro desarrollo. Durante este tiempo, nuestra economía se ha estancado. Unos pocos, cada vez menos, concentran el ingreso y la riqueza del país, y muchos, la mayoría, se debaten en la pobreza y la marginación, millones de desempleados, millones de desamparados y millones que pueden entrar rápidamente a la desesperación.

Jóvenes y adultos, hombres y mujeres reclaman con molestia y coraje la satisfacción de sus derechos más elementales, como seguridad, empleo, vivienda, alimentación, salud y educación.

Desde que se impuso este modelo económico en nuestro país, el resultado ha sido desolador: violencia, corrupción, inseguridad, inestabilidad y pobreza, son imágenes cotidianas. Los extremismos de la derecha se encuentran en la orfandad y con ellos el mundo en vilo.

Es falsa la visión apocalíptica de que no hay esperanza porque desde la misma crisis se abre paso una izquierda democrática que reconoce las virtudes de la libertad de la soberanía popular, de la igualdad jurídica, pero que las equilibra con la obligada aplicación de los derechos sociales y colectivos.

La alternativa entonces es la del Estado democrático, social y de derecho que preserva la libertad individual, la democracia y que impulsa una verdadera economía de mercado. Esta es la alternativa que debe construir para México, una izquierda moderna, una izquierda democrática, una izquierda como la que debe representar en su nueva etapa el PRD.

Un partido que represente un proyecto de nación viable y posible, con propuestas diferentes que posibiliten el crecimiento y la creación de empleos. La sociedad tiene que reconocernos construyendo soberanía, legalidad, democracia y construyendo soluciones a los problemas del país.

Si nuestro programa genera confianza y no incertidumbre, si nos planteamos gobernar, no sólo para una parte de la población, sino para todas las personas, entonces estaremos en condiciones de disputarle, desde la vía democrática, el poder a la derecha.

Hoy, a principios del siglo XXI, nadie debe ignorar al PRD y a la izquierda que representamos, nadie puede emprender cambios favorables al país si no es con nosotros, y en muchos casos sólo desde nosotros. Nadie debiera pretender excluirnos de las decisiones nacionales porque sin duda tendrían nuestra firme resistencia y, con seguridad, no tendrían éxito.

El Partido de la Revolución Democrática es una gran fuerza por voluntad de la gente y, por esa misma voluntad, aquí seguiremos estando cada vez más fuertes para beneficio del país y para el progreso de los mexicanos. Desde la unidad, avanzamos, crecimos y llegaremos a ser la primera fuerza política que tanto añoran los mexicanos.

ortegamartinezjesus@hotmail.com

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