La izquierda útil
Escrito por Darío Zepeda Galván | 28 de Noviembre de 2008 | Categorias: Sobremesa | Tiempo de Lectura: 8m 15s | Leido 73 veces.
¿Se acuerdan del voto útil? Esa brillante idea de algunas mentes de la izquierda (y del centro, si tal cosa existe) que proclamaba que había que votar por Fox para librarnos del “mal mayor” que era el PRI. ¿Se acuerdan que pasó? Pues que de repente algunos les hicieron caso a estos maravillosos pensadores y como resultado tuvimos a uno de los presidentes más nefastos, inútiles y corruptos de la historia nacional (y miren que eso no es cosa fácil) éste, además, con el añadido de ser, muy probablemente, el más inculto, iletrado, ignorante y francamente, tonto de todos. Oh sorpresa, el mal mayor resultó ser muy similar en varias cosas, y en otras francamente mejor que el “presidente útil”, tanto así, que no será de extrañar que el año que viene se escuchen proclamas (de la misma gente arriba mencionada) para que regrese el “malo por conocido” al poder.
Esto viene a colación por la manera en cómo algunos medios y varios opinadores nacionales han visto la reciente elección de Jesús Ortega como presidente del PRD. Pareciera ser que estamos ante la llegada de “la izquierda útil”. En varios lados se festina que el arribo de Ortega, designado por el gobierno federal (el TEPJF es parte del gobierno federal, ni modo) es lo mejor que le pudo haber pasado al país. Se dice, que Ortega y su grupo representan “la izquierda que México necesita” y que su arribo señala, ahora sí, en serio y de una vez por todas, el destierro de las huestes de AMLO y sus adelitas de la escena política nacional. Se ponderan los beneficios que traerá para el sistema político nacional el contar con un partido de izquierda que esté siempre abierto a las negociaciones, que anteponga el diálogo al conflicto, que esté dispuesto a llegar a acuerdos y que no considere ningún tema como tabú. Más aún, se respira con alivio porque, de acuerdo a las perspectivas de estos analistas de la Nueva Izquierda, son gente que no comulga con esas viejas, gastadas y molestas mañas de los plantones, las marchas, las tomas de tribuna y todas esas cosas que nos hacen ver tan mal en la televisión y ahuyentan a los inversionistas.
Debemos entonces estar contentos. Se acabaron los tiempos de las manifestaciones y de llenar el zócalo (porque el políticamente muerto AMLO ya no lo llena, ya ni quien lo pele) y llegó la hora de, como dijera Salinas, “hacer política, mucha política, más moderna política”. Ah, se me olvidaba, lo mejor de todo, nos deshacemos del último de los caudillos, dejamos finalmente esa molesta etapa de la vida nacional que, de ese legado que tanto molesta a Aguilar Camín y compañía de héroes que ni lo eran tanto y de derrotas heroicas, ese resabio de cultura primitiva que nos hacía depender de un solo hombre. Ahora, como cabe a una democracia, solo dependeremos de intereses corporativos.
Como se imaginarán, no estoy del todo de acuerdo con tan optimistas planteamientos, entre otras cosas porque no sé de cuando acá los Nueva Izquierda ya no comulgan con las marchas, los plantones y esas cosas que al parecer hace cosa de un par de años no les resultaban tan indignos. Pero no es eso tanto el asunto, sino la afirmación aquella de que esta es la “izquierda que México necesita”. Esta frase inevitablemente me lleva a plantearme varias interrogantes, ¿De verdad necesita México una izquierda? ¿Para qué? ¿Qué debe defender? ¿Qué debe atacar? ¿Debe atacar algo, para empezar, o simplemente se debe dedicar a contribuir en la construcción de una nación fuerte y vigorosa, competitiva y segura, que ofrezca a cada ciudadano la posibilidad de tener una vida digna y decorosa, con oportunidades iguales para todos y etc…?
Ciertamente un punto a favor de la izquierda que se puede rescatar de los escritos de gente que, en términos generales, no son de izquierda, es el hecho mismo de que se reconozca su existencia. Recordemos que hace apenas unos veinte años la historia se había acabado y hace apenas unos años nos estaban diciendo que eso de izquierda y derecha ya no tenía sentido, que ya no estaba de moda, y como ya nadie quiere estar fuera de moda, había que dejarlo de lado. Ahora resulta que si, que sigue habiendo izquierda y que además el país la necesita, aunque tiene que seguir las reglas del manual de Carreño para que se le vea con buenos ojos, pero eso es lo anecdótico, lo importante es que quienes dicen que se puede y que no ya dieron permiso para que haya izquierda.
Ante tan generosa oportunidad, creo que sería irresponsable no ponernos a ver como tiene que estar constituida esa dichosa “izquierda que México necesita”. De acuerdo a lo que éstos pensadores nos dicen, y a lo que al parecer propone Ortega y cia., la idea es una izquierda que, de entrada, no cuestiona el juego que está jugando, antes todo lo contrario, se ciñe con gusto a las reglas y se dispone a competir con lealtad. Qué ciertamente reconoce que el modelo económico-político-social tiene sus pecadillos, pero que con un tornillo acá y un apretón de tuercas por acullá, puede caminar bien. ¿Cuál es entonces el papel de esta izquierda útil? Al parecer la idea sería algo así como fungir como guantes de box, con la idea de que la golpiza sea, idealmente, menos salvaje que si fuera a mano pelona, esperando que con algo de paciencia y trabajo, algún día la golpiza sea con esos bats de hule espuma que utilizaran los Simpsons cuando fueron al terapeuta familiar. Esto es, si cumplen con las expectativas que en ellos ponen varios editorialistas, estos izquierdistas siempre estarían dando la lucha en las cámaras o las gubernaturas, ya no más desde afuera. Acatarían sin chistar las decisiones que tomara la mayoría de los representantes y buscarían siempre la creación de acuerdos y llegar a consensos. No se opondrían “por sistema” y aceptarían revisar cualquier tema, llámese como se llame.
No suena mal, suena casi casi a una visión ideal de lo que debe ser una democracia representativa, partidos fuertes, trabajando a través del diálogo y la concertación y llegando a objetivos comunes. Pero, y aquí está el terrible pero, no estoy seguro de que eso sea lo que realmente necesita este país en la situación actual. Ciertamente, un PRD que se ciña a las reglas es saludable para el sistema político nacional, el problema aquí es ¿el sistema político nacional es saludable para los habitantes del país? Una izquierda bien portada es sin duda útil para que la política marche sin descarrilarse, pero ¿realmente esa marcha es hacia una dirección que beneficie a la mayoría de los mexicanos? Vaya, que es posible que Nueva Izquierda realmente haga que el sistema representativo de resultados, pero, ¿realmente nos está representando este sistema? ¿el sistema así como está, es la mejor opción para representarnos? ¿a todos?
No hace poco, aquí mismo en Crisol Plural, se pudo leer un texto en el cual Ortega fustigaba al “me opongo, luego existo”. Será porque me quedé fuera de moda en las concepciones ideológicas, pero tengo para mí, que en el momento en que la izquierda deja de confrontar y criticar, de señalar y ciertamente de oponerse a lo que se considere lesivo para la población, se vuelve complaciente y conservadora, y ya no sé si así se pueda seguir llamando izquierda. Según se ve, la tirada de Nueva Izquierda es a la socialdemocracia, que busca hacer reformas sin cambiar el marco, que no pone en duda que el juego que se está jugando pueda estar arreglado, solamente trata de jugar bien y espera que los demás también practiquen el fair play.
Y no sé si eso es lo que el país necesita. Menos aún en la coyuntura actual, en que se está viendo a todas luces que el juego sí está arreglado, y que pase lo que pase ya se sabe quienes pierden siempre y quienes toman todo. Cuando estamos viendo los límites reales de un sistema que se suponía ya iba a durar para siempre, y cuando se está entendiendo que ello no es posible, no si realmente queremos un mínimo de justicia, un mínimo de seguridad, un mínimo de salud y un mínimo de planeta. ¿Debe la izquierda entrar a darle legitimidad a un sistema representativo cada vez más alejado de aquellos a quienes representa? ¿O debe buscar fundar un nuevo sistema- tal vez más cercano a la democracia participativa? ¿Lo que México necesita es una izquierda que acepte con su presencia tácita un sistema de vida que ha probado hasta el cansancio ser dañino para la gran, inmensa, mayoría de la población? ¿Debe la izquierda también estar preocupada por hacernos “competitivos” y “de calidad”? ¿Debemos seguir aceptando las reglas de un juego en el que no podemos de manera alguna ganar?
Según yo, no. México no necesita una izquierda nada más para tener una boleta con más logos y dar una impresión de que todo es democrático y bonito, mientras las decisiones se siguen tomando en las cúpulas y en los lobbys. Según yo la idea de una izquierda debería ser la de incluir cada vez a más gente en las decisiones públicas, y en los hechos, los congresos estatales y el federal, están dejando fuera de las decisiones más importantes a quienes van a padecerlas , o disfrutarlas, quien sabe cuantos masoquistas hay por el mundo. Creo que la izquierda debería estar menos preocupada por ganar en las elecciones y más por hacer trabajo con la gente (y no, hacer acarreos no cuenta). Y es que, si lo pensamos bien, lo que esta nueva izquierda útil propone es que los cauces de los reclamos populares no corran nunca el riesgo de salirse de los cauces de lo establecido, que no pongan en riesgo las instituciones, vaya, que sean una especie de revolución, pero institucional. Si, algo así como un partido de la revolución institucional.
¿Es eso lo que México necesita?










Cineforever
Crisol Plural
El Electoral
Juega-ya
PsicoloBlog
Trozos de Código
Me gusta el artículo. Exactamente pienso lo mismo, la izquierda ideal es para un país ideal, el cual México nunca lo ha sido. Mas aún, en medio de esta crisis financiera actual toca preguntarse dónde está la izquierda, ¿seguir beneficiando el libre mercado?, para cuando las cosas se pongan mal, el estado intervenga cuando dejó que los sistemas financieros especularan con algo que no existía, pero en fin, ¿hasta cuando seguiremos apoyando un sistema tan contradictorio como el que vivimos?
¿En realidad se trata de una izquierda bien portada o de una derecha rebelde e insurrecta? Perdón mi duda, pero creo que la izquierda mexicana, es eso, una izquierda a lo “made in México”, una izquierda que sólo frente a esta sociedad se puede llamar izquierda, por lo tanto considero que para llegar a una izquierda ideal primero se debe ser una izquierda y ya después la pulimos para llegar a ese ideal.
@ Hernán: hasta donde yo veo, apoyar el sistema de libre mercado, así como está, no me parecería propio de algo que se llamara “izquierda”, si por izquierda entendemos una postura que apoya una sociedad más equitativa. No se puede ignorar, sin embargo, que el intercambio global a gran escala es inevitable, supongo que habría que cambiar al libre mercado por el mercado justo, en donde se fomente más la cooperación que la competencia, pero eso no lo he escuchado ni leído por parte de Ortega y Cía, quienes parece ser que siguen queriendo un libre mercado a secas, nada más “domado”, como se lee en la queja que pone aquí en Crisol sobre el proteccionismo gringo.
@Kikirico: je, me gusta lo de derecha rebelde e insurrecta, pero me temo que ese papel es el que le corresponde al inexistente yunque, no la izquierda bien portada ni siquiera tiene el valor de ser derecha descarada, me recuerda aquella canción de Víctor Jara: “usté mire/no es ná/ no es chicha ni limoná/ se lo pasa manoteando/ caramba samba su dignidad.
Por lo demás, todas las izquierdas son “made in…” habrá que recordar que a Obama lo han llegado a tachar de socialista, cuando no creo que llegue ni a socialdemócrata el pobre. Y la verdad yo no aspiraría a una izquierda ideal, me bastaría con una izquierda su proyecto e ideología por delante del ansía de no perder votos.
saludos