¿Estado de Derecho? ¡Estado sin Derecho!
Escrito por Jesús Eduardo Martín Jáuregui | 26 de Noviembre de 2008 | Categorias: Itinerancia | Tiempo de Lectura: 6m 2s | Leido 47 veces.
Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública
(Error renegociar el TLCAN.- El presidente constitucional Felipe Calderón manifestó en Chile luego de descender del auto blindado de Pinochet que sería un error renegociar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. ¿Quién sabe? Antes de una afirmación de esa naturaleza sería necesario realizar una evaluación serena, objetiva y a fondo, y con base en ello determinarlo. A lo mejor le afectó el viajecito en ese coche.)
Como a todos me preocupa la posibilidad de que un delincuente, organizado o no, pueda escoger como víctimas de su insanía mental a alguien cercano o incluso a mi mismo; como a todos me inquieta la probabilidad, casi la certeza, de que las policías tienen muchos integrantes corruptos; como a todos, me interesa que los corruptos sean separados y castigados; como a todos, me da esperanza que se investiguen las denuncias sobre infiltraciones y corruptelas; como a muy pocos, al parecer, me aterran las violaciones constitucionales que cometen con el pretexto de combatir la delincuencia, desde el Procurador General de la República hasta el mas modesto policía, con la complacencia del Presidente de la República, el aplauso de muchos, el silencio cómplice de otros, la indiferencia de la mayoría, y la denuncia de unos cuantos, como este escribidor, que se pierde como voz en el desierto.
Que el Procurador General de la República reconozca en una declaración expresa ante los medios de comunicación, que un agente del Ministerio Público determinó la detención de una persona que compareció a declarar respondiendo a un citatorio, es la aceptación de una conducta incorrecta, violatoria de las garantías individuales, conculcatoria de los derechos humanos, que configura además el delito de privación ilegal de la libertad, supuesto que no fue detenido en la comisión flagrante de un ilícito y no se tenía una orden de aprehensión, y con toda impudicia se acepta públicamente la violación constitucional y se plantea además como un logro policíaco. Corresponde al Ministerio Público la investigación de los delitos y la persecución de los delincuentes, pero la Constitución no le da facultades para ordenar la detención de una persona, facultad reservada al poder judicial, salvo desde luego la comisión flagrante del delito, cuando no solo el Ministerio Público sino cualquier persona tiene la obligación de tratar de impedir con los medios a su alcance, que se cometa el ilícito.
(¡Qué maravilla!.- En una, seguramente exhaustiva, investigación el Grupo de Localización de Vehículos de la Procuraduría General de Justicia del Estado localizó 17 vehículos robados en la Pensión Municipal. Por supuesto todos conocemos el desorden que impera en la Pensión, el desvalijamiento de los vehículos que allí ingresan, pero ahora se pone aún mas de manifiesto la falta de coordinación entre las policías. Los vehículos no llegaron solos, fueron remitidos por la Policía. )
La detención de altos funcionarios que tenían cuyo trabajo era la persecución al crimen, al parecer se debe a la información proporcionada a las autoridades de EE.UU. por un “testigo protegido”, él mismo, implicado en tareas policíacas y señalado también como informante a grupos de delincuentes a cambio de cantidades importantes de dinero. Ese pájaro de cuenta, custodiado por las autoridades del país vecino, ha sido la fuente de la información que provocó las detenciones de los funcionarios mexicanos. Por supuesto la calaña del informante no significa que no tenga razón, pero tampoco su denuncia puede ser, por si sola, suficiente para poder procesar a una persona. Mas de alguna ocasión el Presidente de la República ha manifestado que vivimos en un Estado de Derecho, también lo ha dicho el Procurador de la República y la ha repetido el Secretario de Seguridad Pública, de los dos últimos dudo mucho que tengan alguna idea, aunque sea vaga, de lo que significa estado de derecho, pero del Presidente, debe esperarse, mas aún, debe exigirse el apego irrestricto a la Constitución, que protestó cumplir y hacer cumplir.
Los detenidos, según se sabe, habían sido colaboradores cercanos del Procurador General de la República y del Secretario de Seguridad Pública. Lo menos que se puede decir, es la absoluta incapacidad de los mecanismos, filtros, controles, supervisión, vigilancia, etc., que permitieron, de ser ciertas las imputaciones, que personas ligadas tan estrechamente al crimen organizado permanecieran trabajando en los mas altos niveles de lo que deberían ser las instituciones mas confiables. Por cierto, uno de los detenidos, había acusado públicamente en un programa de televisión de una importante cadena al Secretario de Seguridad Pública, de una serie de fallas que provocarían que no funcionara adecuadamente la dependencia a su cargo. No se sabe que esa denuncia hubiera dado lugar a una investigación. Si se sabe, que el denunciante ahora está detenido. Si se sabe que el Presidente de la República manifestó públicamente que su Secretario de Seguridad Pública está libre de toda sospecha.
(Iletrados en el Congreso.- El H. (salvo prueba en contrario) Congreso del Estado determinó inscribir con letras doradas los nombres de personajes ilustres (sic) de Aguascalientes en las paredes del recinto legislativo. Si alguien se hubiera tomado la molestia de leer el diccionario encontraría que “personaje” e “ilustre” tienen similar connotación. Por cierto se tuvieron que pedir prestados algunos a Zacatecas y algunos a Jalisco para completar el muro.)
Fueron Juan Jacobo Rousseau y Thomas Hobbes, casi a la par, quienes intentaron explicar el Estado con una alegoría que es el “Contrato Social”. Los hombres determinaron “entregar” su libertad, por conveniencia según Rousseau, por temor según Hobbes, a un supraorganismo que es el Estado, que se encarga de regular la vida en común y regular la libertad individual para poder facilitar la convivencia. Pero el Estado no es algo diferente de los ciudadanos, es un constructo cultural y debe responder a los intereses generales. El riesgo evidente es que los hombres que forman el Gobierno, (uno de los tres elementos tradicionales del Estado, los otros dos son el Territorio y la Población), las autoridades, se desmanden y actúen arbitrariamente en detrimento de los ciudadanos, por ello, históricamente se ha dado la lucha para refrenar el poder del Estado con el Derecho, estableciendo desde el Bill of Rights en Inglaterra, hasta los ahora llamados Derechos Humanos, un catálogo mínimo de Derechos del Ciudadano, que nuestra Constitución consagra en sus primeros veintinueve artículos y que han sido llamados garantías individuales.
La falta de respeto a las garantías individuales es la característica de las tiranías. El combate a la delincuencia no puede justificar la violación flagrante de la Constitución por quienes están mas obligados a cumplirla. Argumentar la seguridad del Estado y la de los Ciudadanos como justificación de las violaciones constitucionales, encubre la ineficacia, la impericia, la incapacidad y lo que puede ser peor, la corrupción.
(Acciones de caco.- La asociación Causa Común inició acciones en beneficio de la Nutrición Comunitaria y Recreación Infantil. Los aguafiestas que nunca faltan no tardaron en encontrar la manera de desvirtuarla, juntando las primeras letras de cada palabra de su nombre para darle una connotación peyorativa. ¡Ah, raza!.)
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