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Resoluciones Grupo 20: Alcances y límites

Escrito por Juan Castaingts Teillery | 20 de Noviembre de 2008 | Categorias: Así Vamos | Tiempo de Lectura: 3m 39s | Leido 42 veces.

La reunión del G-20 en Washington llegó a un consenso, los 22 países presentes firmaron una declaración que bien podría llamarse “El consenso de Washington II” (CW-II) en alusión al llamado “Consenso de Washington” (CW), que hace varios lustros fue la declaración del credo neoliberal y que ha regido como dogma teórico y práctico, el cual generó prácticas desregulatorias y deificación del mercado que condujeron a la terrible crisis actual.

El nuevo CW-II es casi el polo opuesto al CW. Ahora se regresa al Estado y a la necesidad de regular el mercado. No sabemos si es el nacimiento de un nuevo paradigma ideológico ni tampoco si es la muerte del neoliberalismo, pero si creemos que vivimos al menos una reorientación en las tendencias.

Nuestra valoración es en resumen, que la declaración contiene elementos que van allá de nuestras expectativas, que van en la dirección correcta aunque en muchos casos sólo son expresiones de buena voluntad y tiene carencias importantes e insuficiencias claras.

El documento comienza señalando un conjunto de factores que fueron el origen de la actual crisis. Ellos son:

1. Los actores del mercado buscaron altos rendimientos sin una apreciación adecuada de los riesgos. Fallaron por no tener una diligencia conveniente. Es decir, actores (empresas, instituciones financieras, bancos, personas, etc.) que dominados por la ambición, actuaron con excesiva libertad y sin evaluar adecuadamente los riesgos que ellos jugaban y que hacían jugar a otras personas y a la sociedad.

2. Débil puesta en juego de las normas establecidas. O sea que las normas regulatorias eran insuficientes y además se aplicaron con largueza las existentes.
3. Prácticas defectuosas de administración de riesgos. Esto se refiere fundamentalmente a los bancos y empresas financieras las cuales, a pesar de que su función es la de administrar riesgos, no lo hicieron en forma adecuada.

4. Productos financieros crecientemente complejos y opacos. Aquí se hace alusión directa a la proliferación sin control de la denominada innovación financiera y al hecho de que muchos de los productos de ésta eran tan complejos y opacos que ni siquiera los especialistas los podían evaluar correctamente.

5. Excesivo apalancamiento combinado condujo a la creación de vulnerabilidades en el sistema. Se refiere a que muchos sectores bancarios y financieros llevaron sus créditos a un nivel mucho más allá de lo que permitían sus reservas reales.

6. Los reguladores de políticas de algunos países avanzados no apreciaron adecuadamente los riesgos que crecían en los mercados ligados a la innovación financiera y no tomaron en cuenta adecuadamente los riesgos sistémicos. En otras palabras, que no sólo muchos de los actores del sistema lo hicieron mal sino que, los encargados de hacer y aplicar la política, también lo hicieron mal.

En una palabra en el CW-II se criticó todo lo que se puso en marcha en el CW. En nuestros Así Vamos semanales, hemos analizado algunas de las crisis señaladas y mostrado la importancia de otras más, lo clave es que la crisis es tan severa que los 22 fueron obligados a redactar un documento que no tiene el doble lenguaje, las hipocresías y las evasiones que son normales en este tipo de reuniones aunque haya insuficiencias notorias.

Como solución se propusieron un conjunto de medidas contra la crisis y también para lograr una reforma financiera.

Las principales medidas contra la crisis son: seguir proveyendo liquidez y capital a las instituciones financieras en problemas; mantener e impulsar las medidas de política fiscal y monetaria para salir de la crisis; una ayuda a los países emergentes y en desarrollo; recursos al Banco Mundial y al FMI para que impulse sus créditos; impulsar la cooperación macro entre Estados.

Con relación a la reforma financiera, las principales medidas a establecer son: reforzar la regulación y la supervisión; reforzar la cooperación internacional incluyendo los flujos de capital; reformar las instituciones internacionales; actuar en contra de las políticas económicas pro-cíclicas (ejemplo, las seguidas en México desde M. de la Madrid y los dos primeros años del sexenio actual); transparencia en los mercados sobre todo en el caso de los derivados.

Faltaron aspectos fundamentales como la enorme deuda familiar y privada, principalmente la de los EU y las ya casi inconmensurables deudas públicas de los países desarrollados verdaderas montañas de papel y bombas de tiempo. Pero por fin se ve una luz en el túnel. Lo hemos dicho siempre: una política alternativa es posible.

castaingts42-juan@yahoo.com.mx

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