Google

Homenaje a Carlos Fuentes: Dr. Juan Ramón de la Fuente

Escrito por Sintetizador | 18 de Noviembre de 2008 | Categorias: Actualidad | Tiempo de Lectura: 4m 26s | Leido 69 veces.

003n1pol-1 Muy queridos Carlos y Silvia.

Señoras y señores.

A sus 80 años, con una vitalidad sorprendente, en la plenitud de sus recursos creativos y narrativos, Carlos Fuentes encarna muchos de los más altos ideales de cuanto significa ser intelectual en el mundo contemporáneo.

Es el más universal de los escritores mexicanos vivos, gracias a una obra de amplios y variados registros y a la naturaleza de su curiosidad intelectual, de sus logros estéticos y de sus preocupaciones sociales.

Fuentes es México desde Los Días Enmascarados hasta La Voluntad y la Fortuna.

Fuentes es México en sus cuentos, en sus novelas, en sus escritos memoriosos, en sus conferencias y en sus ensayos.

Pero Fuentes, como aquí se ha dicho, es también universal. La influencia temprana, cariñosa y severa a la vez, de Alfonso Reyes, lo marcó para siempre.

A mi me enseñó Alfonso Reyes, dice, que la literatura mexicana era importante por ser literatura y no por ser mexicana.

Lo que más me impresiona de Carlos Fuentes es su libertad, el rigor con el que la ejerce, la autenticidad con la que la vive, nos sorprende una y otra vez con esa forma tan singular con la que intenta explicarse y explicarnos a través del lenguaje mucho de lo que somos, de lo que quisiéramos ser y de lo que no queremos ser.

Desde el reino de la imaginación libre y portentosa en el que se desarrollan sus historias, nos transmite un mundo que a veces parece éste el de todos los días, pero que en realidad es otro, el de su creatividad, el de su libertad como intelectual.

Tal es el México real e imaginario que Fuentes ha construido como nosotros, en el que todos podemos ser sus personajes, porque sus personajes piensan, sienten, sueñan, mienten y son engañados, traicionan y son traicionados, y comparten con los lectores su subjetividad, nuestra subjetividad. Por eso, todos tenemos un poco de esos personajes: hombres comunes, héroes y villanos.

Nada ilustra mejor la pasión de Fuentes que la Ciudad de México, su ciudad real e imaginaria. La Ciudad de México es un fenómeno donde caben todas las imaginaciones.

Dice: Estoy seguro que la Ciudad de Moctezuma vive latente, en conflicto y confusión perpetuos con las ciudades del Virrey Mendoza, de la Emperatriz Carlota, de Porfirio Díaz, de Uruchurtu y del terremoto del 85.

A quién puede pedírsele una sola versión ortodoxa de este espectro urbano.

Por supuesto que el México de Carlos Fuentes no se corresponde palmo a palmo con la realidad objetiva, sino con una realidad imaginaria, que no por eso deja de ser verdadera. Al contrario, es más certera, más contundente y más perenne.

Por eso sobrevive al paso del tiempo y se afianza en nuestra mente, en nuestra memoria, en nuestras emociones, como ocurre con las obras de arte.

Crítico implacable, que condena y elogia con la fuerza de su convicción y con la agudeza de su inteligencia, Fuentes incursiona en el trabajo intelectual como muy pocos han podido hacerlo. Propenso a lo integral, a lo cósmico, desafía todas las fronteras, el tiempo, el espacio, y recrea la historia de la cultura hispanoamericana en una novela sueño que Milan Kundera califica como algo difícil de escribir y, en todo caso, jamás visto en la literatura.

La persistencia en algunos de sus temas contrasta con la diversidad de sus experiencias y aventuras verbales. La indeclinable fidelidad a sus principios le ha conferido una autoridad singular; conciencia estética de América Latina, en palabras de Tomás Eloy Martínez.

En Fuentes se reconoce también a un protagonista de las más acuciantes polémicas de su tiempo, desde los años de la Guerra Fría, hasta las más recientes discusiones sobre la compleja globalización que vivimos, el peligro de los fundamentalismos, la estupidez de la guerra preventiva, la tentación del autoritarismo frente a la violencia desbordada o la necesidad de una izquierda moderna para México.

La incorruptible actitud crítica del intelectual, que es Fuentes, deja espacio, sin embargo, a la confianza en un mundo mejor, de ahí que no deja de refrendar su fe en el futuro. Un orden internacional basado en el derecho y en la cooperación es una meta que podemos alcanzar.

Cómo, se preguntan.

Mediante la diplomacia, la política, la educación, la cultura, el amor y el arte que recibimos, enriquecemos y heredamos, sin concluir jamás la tarea. Hay un… útil, cuya piedra en vez de rodar al abismo cuando alcanza la cumbre, es tomada por nuevos brazos y llevada a la cumbre siguiente, cuando los nuestros se fatigan.

Hay muchas y muy buenas razones para celebrar a Carlos Fuentes, yo me quedo con su proyecto generador de utopías, desde Ixca Cienfuegos hasta Cristóbal Nonato, desde Artemio Cruz, hasta los personajes de todas las familias felices; me quedo con ese proyecto generador de mexicanos que sepan, dicho en sus palabras, promover la riqueza con justicia y el bienestar con libertad.

Muchas gracias.

Etiquetas de Technorati:
Compartir:
  • Facebook
  • Google
  • BlogMemes Sp
  • Meneame
  • MisterWong
  • Technorati
  • Live
  • Pownce
  • StumbleUpon
  • del.icio.us
Tags:

Dejar un
Comentario

Nombre

Correo (no será publicado)

Sitio Web

No hay comentarios