Carlos Fuentes, 80 años
Escrito por Jesús Ortega Martínez | 18 de Noviembre de 2008 | Categorias: Trinchera | Tiempo de Lectura: 3m 23s | Leido 55 veces.
Carlos Fuentes
Octavio Paz y Carlos Fuentes son dos pilares de la literatura mexicana en el siglo XX; el primero fue tremendamente prolífico en diversas facetas de la literatura, extraordinario poeta, como pocos en el mundo y comparable sólo con Gabriela Mistral, Pablo Neruda y César Vallejo, pero el trabajo de Paz no solamente alumbró en poesía, también se distinguió en el ensayo, especialmente en el político y el sociológico.
Es insuperable su trabajo para entender el alma de lo mexicano, como en El laberinto de la soledad, donde nos descubre al mundo enseñando nuestra alma contradictoria; igualmente insuperable, en El ogro filantrópico, donde enseña la génesis del viejo régimen autoritario, su desarrollo, sus raíces históricas y culturales, su influencia y su impacto en la vida política y social de nuestro país. Igualmente, Paz se distinguió en biografías como la que tan puntual y extraordinariamente hizo sobre sor Juana: Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe.
De la misma estatura es Carlos Fuentes quien, al igual que Paz, se interiorizó en lo mexicano, especialmente en ese tránsito del México rural al urbano, con obras como: La muerte de Artemio Cruz, Aura y, de manera particular, esa magnífica novela que fue La región más transparente; como identificamos al gran poeta en Octavio Paz, que brilló sin sombra; también lo hacemos al gran novelista en Carlos Fuentes que, desde historias en las que nos reconocemos los mexicanos, alumbró la vida cultural y política de nuestro país de mediados del siglo pasado.
Es, sin duda, uno de los mexicanos que más enorgullecen a México y así es reconocido por todos; se podrán tener diferencias, se podrán encontrar contradicciones con su pensamiento político, pero nadie desconocerá su enorme conocimiento de la realidad mexicana y su incomparable talento para expresarlo, como pocos, en las historias de sus relevantes novelas, como Cantar de ciegos y La silla del águila.
Es, aparte, un gran historiador; mucho tiempo de su vida lo ha utilizado para escudriñar sobre los orígenes de nuestra nación, su desarrollo, sus contradicciones, nuestras extraordinarias virtudes y también, como debe de ser en todo historiador objetivo y puntual, algunas de nuestras miserias.
Inexplicablemente no ha recibido el reconocimiento del Premio Nobel de Literatura, pero sus virtudes, su inteligencia, su talento, ha sido resaltado al entregársele múltiples premios en el país, como el Xavier Villaurrutia y el Premio Nacional de la Literatura de México; e internacionales, entre los que se encuentran: la Medalla Picasso de la UNESCO y la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.
Ahora, en México, estamos celebrando los 80 años de vida del magnífico novelista e historiador y hay homenajes merecidos, así como reconocimientos de muchas instituciones, por ejemplo el que recientemente le hizo la Universidad Nacional Autónoma de México y los que le harán otras instituciones civiles, académicas, culturales y oficiales, todos merecidos.
También hay que hacerle un reconocimiento al demócrata, al hombre que se distinguió en su lucha contra cualquier régimen autoritario, contra quienes durante tanto tiempo obstruyeron libertades políticas y ejercicios de los derechos humanos en nuestro país y en muchas regiones del mundo.
Ha luchado contra cualquier manifestación que anule los derechos fundamentales de las y los mexicanos; como hombre universal también ha luchado en otras latitudes, desde su pluma, con su presencia, con su voz, a favor de los derechos, particularmente la libertad.
Asimismo, es un hombre de izquierda, entendida ésta no como el seguimiento de un dogma, sino como la decidida lucha por la libertad, la democracia, el ejercicio de todos los derechos y, desde luego, el derecho a una vida digna y de bienestar.
Fuentes lucha por la igualdad, no por la uniformidad, entendida como la garantía de una vida digna, dignidad entendida como la realidad de un sistema y una sociedad en donde nadie sea constreñido en sus derechos y nadie pueda hablar por todos, dignidad entendida como el respeto a la pluralidad, la diversidad y al pensamiento libre.
ortegamartinezjesus@hotmail.com










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