Obama. ¿La esperanza para México?
Escrito por Lorena Martínez Rodríguez | 7 de Noviembre de 2008 | Categorias: Desde la Curul | Tiempo de Lectura: 4m 4s | Leido 135 veces.
Las elecciones presidenciales en Estados Unidos de América (EUA) son, sin duda, de especial importancia en el mundo. No es cualquier elección, ni cualquier país. Es el país con mayor influencia en el planeta actualmente en materia económica, social y política, y por tanto merece más de una reflexión. Para muchos analistas el triunfo arrollador de Barack Obama, con 338 votos electorales contra 157 de su contrincante McCain, marca una nueva época en la historia política de EUA por la distancia electoral tan contundente pocas veces vista en un sistema electoral bipartidista como aquel. Hay quienes han visto en el Sen. Obama el “Mesías” esperado que podrá enfrentar los graves problemas que vive el vecino del norte. Es, sin duda para una parte del electorado estadounidense, la esperanza de su país, y el reflejo de una larga lucha.
Sin duda que Barack Obama se convirtió en un “fenómeno mediático” que supo aprovechar bien su talento y, contrario a lo que muchos pensaron, capitalizar exitosamente su color. Su triunfo en las internas demócratas lo perfilaban ya como el futuro presidente. En otras palabras, el triunfo del Partido Demócrata estaba cantado después del desastre económico, financiero y social en que se convirtió la gestión del Presidente George W. Bush.
Pero la campaña ha terminado y el hombre de color tiene una cita con la historia. Su primer reto será reconstruir la maltrecha economía que su antecesor dejó, junto con el desprestigio nacional e internacional generado por dos guerras sin perspectiva de triunfo: Irak y Afganistán y cuyo costo mensual supera los 10 mil millones de dólares; algo así como un punto porcentual de PIB de nuestra economía nacional.
Antonio Caño, destacado periodista de El País dice que “Obama tendrá que abordar la reconstrucción del liderazgo mundial y de la economía. El tiempo del neoconservadurismo se ha acabado”. Más cauto, el escritor Carlos Fuentes opina que “Barack Obama encontrará la mesa puesta con problemas que, como indica con justicia el candidato a la vicepresidencia John Biden, medirán de inmediato la capacidad del nuevo Ejecutivo” El reto que tiene es enorme.
En México las simpatías por el primer Presidente de color en EUA han despertado cierto optimismo. Muchos lo ven como la oportunidad para mejorar la relación bilateral que ha sufrido un grave deterioro en los últimos ocho años. Algunos sienten la esperanza de poder lograr por fin un acuerdo migratorio Mexico Estados Unidos que regularice la presencia en ese país de los más de doce millones de mexicanos.
Cierto es que la política migratoria de los demócratas ha sido históricamente más benévola, sin embargo las condiciones económicas no lo facilitan, y los últimos fracasos diplomáticos todavía se recuerdan. No está muy lejos la estulticia diplomática del ex presidente Fox, en el clásico “comes y te vas” o los dislates con el mandatario colombiano Hugo Chávez.
Estamos muy lejos de que por el simple hecho de que Barack Obama sea el nuevo Presidente de EUA, las soluciones se puedan dar. Quizás pueda mejorar las relación entre ambos países y avanzar en algunos temas, pero nada más. Por el contrario, si Obama pretende cumplir sus promesas de campaña tendrá que intentar abrir la renegociación del TLC y con ello defender a los norteamericanos en perjuicio de los nuestros; amén de lo difícil que resulta en este momento el acuerdo migratorio.
Por eso, la tarea que debemos emprender tiene que ver con cambios de actitud para saber aprovechar las ventajas que da la cercanía con el país más poderoso y no sólo cargar con las desventajas. Sin que Obama pueda representar, en mi opinión, la gran esperanza para nuestro país, hay que avanzar en una agenda bilateral donde se incorporen temas fundamentales como el tratado migratorio, donde se consideren convenios de trabajo de connacionales en ese país, con mejores condiciones laborales y combate a la discriminación, entre otras acciones.
Otro tema de la agenda sin duda es el combate al narcotráfico y a la delincuencia organizada. Hasta hoy, con el Plan Mérida, el convenio es pobre y limitado. La necesidad de ampliarlo y redimensionarlo debe ser una tarea bilateral no unilateral. La corresponsabilidad en esta tarea debe ser un principio.
El triunfo de Barack Obama a la presidencia de los EUA no puede ser, por las circunstancias que rodean su arribo al gobierno, la gran esperanza de México, pero si abre una nueva oportunidad para insistir en nuestra agenda bilateral. Son muchos los temas que quedan en el tintero (turismo, medio ambiente, subsidio a la agricultura en el marco del TLC, etc.), pero estos temas no se abordarán por sí solos, por más Obamas que hubiera. Es necesario que se actúe como Estado y los temas se traten en función de una política exterior con visión de Estado, no de coyunturas o de ocurrencias.
Lorena Martínez Rodríguez
Diputada Federal por Aguascalientes
www.lorenamartinez.org










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Es alentador el triunfo de Obama para México en el sentido de que nuestros gobernantes tendrán, por parte de El, una mejor disposición al dialogo con respecto a los temas binacionales que se encuentran en el limbo por ineptitudes a ambos lados de la frontera.
Una observación: el prsidente de Colombia se llama Alvaro Uribe; Hugo Chavez es de Venezuela