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Días nefastos

Escrito por Jesús Eduardo Martín Jáuregui | 7 de Noviembre de 2008 | Categorias: Itinerancia | Tiempo de Lectura: 5m 27s | Leido 95 veces.

(Los admiro pero no los quiero.- Eso decía de los americanos el ilustre pensador uruguayo José Enrique Rodó. Ayer nuevamente los güeros dieron un ejemplo de ejercicio cívico y respeto a las regulaciones legales. La elección del mulato Hussein Obama y la mayoría que lo respaldará en el Congreso fue el más claro aBusheo para el todavía presidente, por una política errática y un gobierno torpe).

Los movimientos de la tierra, el de rotación y el de traslación dieron origen a la medición del tiempo, sin meterme en camisa de once varas recurro a Aristóteles que sencillamente describió el tiempo en función de movimiento, la duración de algo que se mueve entre un antes y un después. Como cito de memoria, es muy posible que le levante un falso al Estagirita (así he visto que le dicen al filósofo griego), pero para la fuerza que me hace, y para lo que viene al caso, no es muy relevante. El chiste es que durante el movimiento de traslación al completar un ciclo total la tierra da vuelta sobre su eje trescientos sesenta y cinco veces y cacho, a cada vuelta le llamamos día. El cacho sobrante dura alrededor de seis horas, por lo que el calendario moderno tiene necesidad de hacer un ajuste cada cuatro años que es lo que todos conocemos como año bisiesto.
Los asirios que además de tener jardines colgantes, fueron la sede del paraíso terrenal, cuna del código conocido de mayor antigüedad (el de Lipit Isthar, algunos lustros anterior al de Hammurabi), origen de la escritura cuneiforme, ocasión de matemáticos y astrónomos notables, conocieron desde luego la discrepancia de los movimientos terrestres. Así, dividieron la circunferencia en trescientos sesenta grados para lograr una proporción mas adecuada para mediciones geométricas y concluyeron la necesidad del ajuste del calendario. Los pueblos occidentales antiguos a partir del asirio determinaron darles a los días sobrantes de los trescientos sesenta una connotación mágica. Días de penitencia, días de oración, días de recogimiento. Los romanos que desarrollaron un calendario muy exacto, corregido luego por Julio César en el año 46 a.C. y recorregido por el Papa Gregorio XIII en 1532, tenían en su calendario días de trabajo, días de fiesta (fastos) y días que más valía no salir de casa, días nec fastos, literalmente no de fiesta, que luego adquirieron una connotación negativa: nefastos, funestos. Si los sacrificios y las oraciones no fueren suficientes los dioses asolarían con infinitos males (Homero dixit), tantos que mas valía no haber nacido.
En América precolombina los mayas alcanzaron un desarrollo impresionante en sus conocimientos astronómicos y por ende en su calendario, más exacto que el juliano y más que el propio gregoriano, pero también más complicado: la unidad temporal básica era el día y a partir de éste se desarrollaban las demás: la trecena obviamente de 13 días, el mes de 20 días, el ciclo de la luna de 28 ó 29 días, el ciclo del tzolkin de 260 días, el tun de 360 días, el haab de 365, el katún de 20 tunes 7,200 días, el baktún de 20 katunes, 144,000 días, el piktún de 2’880,000, conocían y se regían además, por los ciclos de Venus y de los eclipses. Los mexicas, tenían un ciclo anual de 260 días como los mayas y otros pueblos mesoamericanos; corregido con el año solar de 365 días llamado xíhuitl, dividido en 18 meses de 20 días, y 5 días adicionales (nemontemi), días de oración y recogimiento. Días terribles, días aciagos, días en los que podrían sobrevenir las peores calamidades, la peor de todas, que la oración y los sacrificios hubieran sido insuficientes y el sol no saliera, negándose a iniciar un nuevo ciclo.
(Ajustes en el Palacio Rosa.- Una de las innovaciones de la actual administración en la Presidencia Municipal de Aguascalientes fue la creación de un funcionario a cargo de la oficina del Presidente que habría de servir como coordinador y unificador de las políticas y las tareas del Ayuntamiento. Teóricamente debería haber rendido buenos frutos. Algo pasó, supuesto que se hace el ajuste y desaparece. ¿Qué o quién falló?. Apuesto pesos contra nalgadas que no fue su titular…Al tiempo.)
La historia de México independiente, dejando aparte a Tenochtitlan que vivió momentos estelares dominando mesoamérica con un imperialismo brutal que se les perdona por ser aztecas, y que yo que soy más cercano a los chichimecas o a los otomíes no acabo de perdonarles, dejando de lado también el virreinato que tuvo también grandes momentos, ha sido una historia de traiciones, de luchas intestinas, de pleitos fraternos, de vende patrias, con dos etapas dictatoriales de desarrollo sostenido. La del general Porfirio Díaz, que mantuvo el poder, el orden y el progreso durante treinta años y la de los gobiernos emanadados de la revolución que alcanzan su culminación con la “dictadura perfecta” (Vargas Llosa dixit) y la etapa del desarrollo estabilizador de Adolfo Ruiz Cortínes, Adolfo López Mateos y gustavo díaz ordaz (así con minúsculas señor corrector).
Días nefastos nos toca vivir, y no porque considere una tragedia mayúscula la muerte del amigo del presidente Felipe Calderón, metido a Secretario de Gobernación, por obra y gracia de la amistad, o la del nefasto asesor en materia de seguridad nacional y combate al crimen organizado, menos aun la inopinada muerte de sus acompañantes en el accidente trágico de aviación que arrastro también a un puñado de capitalinos que sin tenerla ni deberla quedaron circunstancialmente en el sitio de estrellamiento del jet. Lo trágico son las especies que empiezan a circular y la aparente disposición del pueblo para aceptar explicaciones que van desde el complot interno en el equipo presidencial hasta la venganza de los jefes de bandas de delincuentes, y el escepticismo para aceptar las explicaciones más técnicas ó más lógicas del accidente.
Más allá de la desolación del campo, más allá de la debacle petrolera, más allá del desastre de la educación nacional, más allá del infortunio de los monopolios de las comunicaciones, más allá de todos los etcéteras funestos que Ud., amable y consternado lector, pueda agregar, lo verdaderamente nefasto es y ha sido la incapacidad que como mexicanos hemos demostrado para construir una nación unida, sólida y próspera.
Las calamidades históricamente han sido detonadores para que algunos pueblos desarrollen esa cohesión indispensable para el mejoramiento. ¿Cuántas más nos harán falta?.

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Hay un comentario

  1. Licenciado Martín Jáuregui: yo esperé que comentara la última puntada de Luis Armando Reynoso, el nombramiento de Javier Ramírez Isunza como notario, una prueba más del poco respeto que le merece Aguascalientes, y una mentada para usted y sus colegas notarios.
    Su comentario sobre la muerte de Mouriño y Vasconcelos es de una gran soberbia (¿es usted panista?) Pareciera que cree que recibieron lo que merecían. Lastima.