Tasas de interés y carteras vencidas
Escrito por Juan Castaingts Teillery | 6 de Noviembre de 2008 | Categorias: Así Vamos | Tiempo de Lectura: 3m 51s | Leido 142 veces.
Se está incubando de nuevo, un grave problema en cuanto a las carteras vencidas. Ellas se encuentran en tres renglones claves: tarjetas de crédito, créditos hipotecarios y créditos automotrices.
La privatización de la banca y la desnacionalización de la misma, fueron consecuencia del FOBAPROA el cual, dejó una deuda enorme para el México actual y futuro. No sólo se perdió la banca y se entregó a extranjeros sino que todos los años el gobierno tiene que dedicar varias decenas de miles de millones de pesos para el pago de la deuda que surgió con el FOBAPROA y de esta manera, se merma el gasto en salud, educación e infraestructura.
El caso es que hoy se está gestando un nuevo Fobaproa con los mismos ingredientes que se dieron en el pasado: exceso crediticio y voracidad de los bancos, mala administración del Banxico que mantuvo tasas de interés muy altas e irresponsabilidad de un público que gastó fuera de toda racionalidad.
El que los bancos ganen dinero es correcto cuando sus ganancias provienen de lo que es la función clave de su negocio: administrar riesgos. Los bancos reciben dinero de los depositantes, éstos tienen un ahorro y como no tienen a la mano un negocio en que invertir, quedarse con ese dinero implica un riesgo y por ende, lo depositan en un banco que acepta el riesgo de su administración y además paga una tasa de interés. El banco concede créditos y al hacerlo, asume riesgos pues los créditos pueden no ser pagados, por eso tiene que evaluar al cliente y al negocio en que éste va invertir así como sus capacidades de pago y el monto de colaterales (documentos o propiedades que se otorgan para garantizar el crédito) que el cliente ofrece. Así el banco es un negociador en dinero, pero el quid de este negocio en dinero es la gestión del riesgo que hace el banco. Un banco bien administrado que evalúa bien sus créditos, obtiene una tasa de ganancia como retorno por sus servicios de gestor de riesgos.
Una parte de la crisis mundial que estamos viviendo es porque los bancos y otros intermediarios financieros han realizado muy mal su función de gestores del riesgo monetario. Hubo y hay voracidad y engaño. Voracidad, porque se otorgaron muchísimos créditos sin contar con las reservas adecuadas para garantizar la solvencia y liquidez bancaria. Engaño, porque se les hizo creer a muchos prestatarios (los que toman dinero a préstamo) que podían pagar sus deudas incitándolos así, a tomar más préstamos de los debidos y, engaño porque los títulos que acreditaban esas deudas los pusieron junto con otros títulos (empaquetaron) y los vendieron escondiendo de esta y de otras maneras el riesgo real que tenían estos documentos; con estos engaños, estos documentos los compraron otras instituciones financieras que a su vez, cometieron voracidad y engaños.
En México también ha habido excesos de voracidad y engaño. Voracidad porque cobran unas tasas de interés simplemente monopólicas y usurarias. El Financiero del lunes pasado (p. 6), indica que las tarjetas de crédito pagaron en promedio 41.78 % anual. Compárese con los 7.1% que pagan los Cetes a 28 días y las tasas aun inferiores que pagan los bancos por los depósitos y se verá que entre las tasas pasivas (que paga la banca) y las activas (que cobra la banca) hay una diferencia de 400% y alrededor de 34 puntos porcentuales o más. En los países desarrollados las diferencias son cuando mucho de 20% ó 30% e incluso menos y sólo de 2 a 4 puntos porcentuales. En México estas diferencias son tan altas que sólo pueden provenir de un alto grado de oligopolio formado por una oligarquía bancaria.
El Banco de México tiene también mucha culpa puesto que permite estos abusos oligopólicos. Tiene como función vigilar que los circuitos de pagos (del dinero) funcionen adecuadamente y es evidente que tasas oligopólicas usurarias y cobro absurdo de servicios son impedimentos graves para el buen funcionamiento de los circuitos monetarios.
El público también tiene fuerte responsabilidad pues el consumismo absurdo lo embrutece y lo conduele a deudas fuera de su capacidad.
Los niveles de las tasas de interés actuales son enormes y no permiten funcionar a ningún tipo de economía. Los deudores se endrogan más para pagar sus deudas y están dispuestos en su desesperación, a pager tasas de interés muy elevadas. Entramos al mismo círculo vicioso que nos condujo al Fobaproa.
El Banxico tiene la solución en sus manos y consiste en establecer un decreto que ponga límites claros a los diferenciales de tasas de interés y a las comisiones que cobran los bancos.
castaingts42-juan@yahoo.com.mx










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