Foro sobre la pobreza y la desigualdad social

Escrito por on Oct 6th, 2008 y archivado en Sociedad. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

03100_2469 El pasado jueves participé en un foro sobre el tema de la pobreza y la desigualdad. Fue organizado por el Comité Directivo Estatal del PRI. Por considerarlo de interés para los lectores, me permito reproducir en estas páginas mi participación, con pequeños ajustes para no sobrepasar el espacio que generosamente me concede “El Heraldo de Aguascalientes”:
Del documento que nos fue entregado previamente, cito de manera textual: “En 1950, 88.4% de la población se consideraba pobre desde el punto de vista ‘patrimonial’, de la cual 61.8% vivía en condiciones de pobreza extrema. 55 años después, 47.0% de la población clasifica como pobre, una disminución de 41.4 puntos porcentuales. La pobreza extrema se ubica ahora en 18.2% de la población, una reducción de 43.6 puntos porcentuales. Lo más interesante de los estudios sobre la materia es que el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica son, por mucho, los dos factores que más contribuyen a la mejoría”.
Cuando se iniciaba el llamado desarrollo estabilizador, México era un país con una inmensa mayoría de pobres, el 90% de la población. Nos tomó 60 años reducirla a la mitad. La clave fue un crecimiento económico sostenido, por encima de la tasa de crecimiento demográfico. Sin embargo, se acumularon terribles desigualdades, entre grupos sociales, entre el campo y la ciudad. Se intentó corregir el rumbo pero el resultado fue la sucesión de tres sexenios de desastre económico. Llegamos al siglo XXI con problemas todavía muy graves de pobreza y desigualdad social.
El dilema que hoy se presenta en los círculos académicos y políticos sobre el tema de la pobreza se refiere al énfasis en dos cuestiones fundamentales. En otras palabras, se plantea la pregunta de a qué se le da más importancia, al combate directo y focalizado contra la pobreza o a la reducción de la desigualdad social. Los dos conceptos tienen relación entre sí pero no son iguales. El primero implica un enfoque asistencial y el segundo atiende de manera simultánea la necesidad de superar los umbrales de pobreza y la mejoría estructural en la distribución del ingreso.
En un país con las condiciones actuales del nuestro, la lucha focalizada contra la pobreza, que privilegia los programas de apoyo directo a la población, del tipo Progresa-Oportunidades, se podría plantear en un escenario tan factible como aberrante. Si consideramos que el 18.2% de la población vive actualmente en condiciones de pobreza extrema, estamos hablando de unos 19 millones de habitantes. Si a cada uno de ellos se le proporcionara un apoyo directo promedio de mil pesos mensuales, como complemento para que cada habitante disponga de los ingresos mínimos (1,500 pesos en las zonas urbanas y mil pesos en el medio rural por persona) estamos hablando de 19 mil millones de pesos cada mes. Esto representa 228 mil millones de pesos al año, cantidad equivalente al monto del subsidio a los combustibles que en este momento está aplicando el gobierno federal. Es decir, habría en principio los recursos necesarios para entregar a la población en pobreza extrema un subsidio directo, de suerte que pudiera salir inmediatamente de ese segmento. Acabaríamos con la pobreza extrema de la noche a la mañana. Pero sería absurdo pensar que esto se podría mantener de por vida como programa de apoyo directo por parte del gobierno. Estaríamos condenando al atraso permanente, a la inmovilidad, a la cancelación de expectativas de progreso a 19 millones de mexicanos. En lógica, esta línea argumental se conoce como un ejercicio “ad absurdum” (al absurdo).
De hecho, en un libro reciente (“Pobreza y Transición Democrática en México”), Santiago Levy, uno de los autores intelectuales de Progresa, cuestiona la eficacia social y económica de los programas que él ayudó a diseñar. Afirma que los apoyos directos no hacen más que encaminar a los beneficiarios a los esquemas de la economía informal. En otras palabras, la ayuda directa sólo fomenta la mediocridad. Para el conjunto de la economía, no hay nada más apartado de la racionalidad sistémica.
Pero sería igualmente absurdo que de un día para otro se suspendieran los programas asistenciales, dejando en el desamparo inmediato a millones de personas que, hoy por hoy, no están en condiciones de sobrevivir sin el apoyo que se les brinda.
El reto, finalmente, es combinar de manera adecuada los programas de combate focalizado a la pobreza con los esfuerzos públicos y privados para reducir la desigualdad social. Se trataría de ir llevando, gradualmente, a los pobres en extremo y a los ubicados en la pobreza patrimonial a los circuitos formales de la economía para asegurar que el conjunto de la población avance por un camino sólido, estructuralmente probado y sin posibilidades serias de recaídas. Se buscaría que, por lo menos, quienes abandonan el segmento de la pobreza extrema no regresen a ella.

El modelo norteamericano asistencialista que considera a los pobres como los perdedores del sistema y que los apoya por compasión para que sobrevivan, tiene un rival mucho más exitoso y socialmente efectivo, el del Estado de bienestar de los países escandinavos. Parecería que esta última es la ruta adecuada. El Estado interviene para que las políticas públicas se encaminen a la reducción de la desigualdad. Estamos hablando de políticas fiscales de gran calado que tienen por objeto la redistribución del ingreso.
Pero al esfuerzo de los gobiernos se está agregando hoy en día la proliferación en el mundo de redes solidarias que atacan la pobreza extrema por la vía del crédito y el desarrollo individual de las personas como agentes económicos productivos, o mediante programas de apoyo en materia de educación, salud y alimentación. Es el caso de los programas de microcréditos de Yunus en Bangladesh, ahora también en México en alianza con el grupo CARSO que brindará inicialmente créditos a 80 mil familias mexicanas. O el programa que están emprendiendo el ex presidente Clinton y el economista Hernando de Soto para la titulación de bienes de los pobres con el fin de abrirles el camino del crédito. Los microcréditos para compra de tecnología hidráulica y agrícola rudimentaria en Bangladesh son una verdadera novedad: por unos cuantos dólares se pueden adquirir bombas de extracción de agua, movidas por una rueda y un pedal de bicicleta. También es de interés el proyecto de producción y venta de PCs a bajo costo (en inglés One Laptop per Child, promovido por Nicholas Negroponte, del Instituto Tecnológico de Massachusetts), para que todos los niños en el mundo dispongan de una laptop a un precio de cien dólares. Los programas de educación, salud y alimentación de las fundaciones de Bill Gates y Warren Buffett se están desarrollando ya en los 21 países más pobres del mundo. Estos son algunos ejemplos que muestran que hay ahora una enorme energía social en movimiento, sobre la base de una conciencia clara de que el problema de la pobreza extrema y del hambre en el planeta se debe resolver en pocos años.
Para terminar, creo que en el caso de México el Estado debiera enfocar la mayor parte de su fuerza y recursos en el tema de la pobreza de capacidades. Si no mejoramos la educación pública, difícilmente podemos aspirar a un futuro promisorio. De muy poco serviría superar la pobreza alimentaria y la patrimonial si el esfuerzo no va acompañado de un verdadero desarrollo de conocimientos y destrezas que permitan una incorporación provechosa en el mercado de trabajo. Esa debiera ser, desde mi punto de vista, la columna vertebral del gasto público y de las políticas de desarrollo social. Ejemplos como el de Corea del Sur y los más recientes de China e India, indican que no hay nada más rentable en el mundo de hoy que apostarle a la educación y a la economía del conocimiento.

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2 comentarios en “Foro sobre la pobreza y la desigualdad social”

  1. catalina cabello dice:

    la verdad es quepara mi es de suma importancia el tema pero necesito mas precision
    este texto habla de chile o mexico lo encontre fantastico ya que tiene un buen analisis
    de el tema pero no me queda de donde es de chile o de mexico..

  2. MELITZA YANETHMTZ MANZANO dice:

    HOLA!!

    Yo opino que la pobreza y la desigualdad social siguen siendo objetivos esquivos de nuestro desarrollo, la pobreza es la privación de activos y oportunidades esenciales a los que tienen derecho todos los seres humanos. La pobreza está relacionada con el acceso desigual y limitado a los recursos productivos y con la escasa participación en las instituciones sociales y políticas.Esto lleva como consecuencia a la propiedad, de bajos ingreso y consumo, de limitadas oportunidades sociales, políticas y laborales, de insuficientes logros educativos, en salud, en nutrición, en acceso, uso y control en materia de recursos naturales, y en otras áreas del desarrollo. Por lo cual son pocas las personas que gozan de una vida sin limitaciones ni preocupaciones. La pobreza es un gran problema mundial.

    MELITZA MTZ MANZANO. 1°D

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