La mentada Unidad Nacional
Escrito por Darío Zepeda Galván | 26 de Septiembre de 2008 | Categorias: Sobremesa | Tiempo de Lectura: 5m 20s | Leido 104 veces.
A resultas del trágico y brutal atentado del pasado día 15 en Morelia, (al cual, nuestros muy poco imaginativos comunicadores le están llamado 15/S) Calderón salió y mediante un discurso patriotero y nostálgico, exigió que, ahora sí, todos se comprometieran en eso que se le da en llamar la “unidad nacional”. Esto dista de ser una idea nueva, el inquilino de Los Pinos está haciendo llamados a la unidad nacional desde que se instaló en el gobierno, sabedor de que arribó al mismo merced al encono y a la polarización de la sociedad mexicana. Ahora los dolorosos acontecimientos de Morelia le dan una tabla a la cual agarrarse, y ni tardos ni perezosos diversos editoriales han salido a secundar este llamado; se dice que dada la gravedad del atentado (lo cual es cierto) se deben dejar de lado todas las rencillas personales o de grupo para hacerle frente común al narcotráfico más allá de ideologías (lo cual es deseable) y que la manera de hacerlo es evitar criticar la estrategia del gobierno y apoyarlo sin reservas ni recelo en todo lo que haga (lo cual ya no es tan buena idea).
Tristemente, acontecimientos como estos sirven para renovar los bríos autoritarios que al parecer son la marca de fábrica de los panistas (y de otros sujetos también, hasta eso, pero en los azules parece ser endémica) y montados sobre el dolor, el miedo y la incertidumbre que se producen ante la irracionalidad del atentado, comienzan a plantear cuestiones tipo: “el que no está con nosotros está contra nosotros” lo cual ciertamente no es la mejor manera de ver las cosas, o cuando menos, no es la manera democrática (y se suponía que lo que queríamos era una democracia, ¿no?). Ahora, se nos dice, no es tiempo para mezquindades ni regateos, todos con el Sr. Presidente hasta la victoria, y los que entren en susodichas mezquindades y regateos, serán ni más ni menos que traidores a la patria. Bonita manera de provocar la unidad, planteando de nuevo la polarización entre “buenos mexicanos” y “traidores”, término que utilizó el propio Calderón en su discurso, además de sacar del baúl palabras como “patria” y “héroes” que habían brillado por su ausencia en los sexenios de la modernidad.
¿Cuál, me pregunto, será la mejor vía para lograr una “unidad nacional”? ¿Por medio de la amenaza velada – o no tanto- de “con nosotros o con los malos”? ¿Por medio de la aceptación dócil y resignada que el gobierno sabe más que nosotros y que tenemos que apoyar y apechugar aunque no se vea luz en el túnel? Será que soy muy mal pensado, pero eso que nos quieren vender ahora como unidad, me suena mucho a sumisión, a autoritarismo y a tratar de conseguir por medio del chantaje de la violencia, lo que no se ha logrado conseguir mediante el ejercicio del gobierno. Nada de lo cual me parece la mejor manera de salir de una situación tan apretada como en la que nos metió el gobierno. Digo, si se trata de responder a chantajes de violencia (“si no nos apoyas, quien sabe que vaya a pasar en el país”), con los cárteles tenemos y de sobra.
No, yo creo que ahora más que nunca se necesita menos obediencia ciega y más pensamiento. Menos cheques en blanco y más crítica (eso sí, constructiva). Si ya nos están quitando la libertad para ir a donde queramos, de salir en la noche, de ir a concentraciones públicas y un largo etcétera, por lo menos no hay que renunciar voluntariamente a la posibilidad de disentir, de pensar distinto, o de pensar a secas. Por supuesto que hay que estar en contra del crimen organizado, pero los cómos, los porqués y los dondes, tienen que ser revisados y discutidos. Que el gobierno tenga una idea, no la hace automáticamente la idea correcta (ver el caso de Bush y el Congreso sobre su FOBAPROA a la Wall Street). Y en el caso del combate al crimen organizado, la idea de Calderón ha resultado poco menos que pésima.
Calderón y cia. nos exigen algo que no se han ganado, antes lo contrario, han hecho méritos suficientes para cosechar la desconfianza y la distancia con la que en términos generales me parece que están viendo sus nuevas propuestas con las que “ahora sí”, “no, en serio, ahora sí”, “de veritas que ahora sí, los últimos dos años fueron nomás rounds de estudio”, van a acabar con la violencia utilizando la violencia (cada vez menos) legítima.
Su discurso, y el de sus estaciones repetidoras, hablan una y otra vez de la unidad, pero sus acciones hacen todo lo posible para minarla. ¿Cómo exigir que se denuncie al crimen, cuando se sabe que el noventa por ciento de las averiguaciones en México no llegan a ningún lado? ¿Cómo esperar que los ciudadanos repudien cualquier asomo de conductas ilícitas cuando el propio presidente de la República se saca la foto con Mario Marín? ¿Cuando mantiene como coordinador de este combate a los negocios ilícitos a un sujeto que, más allá de lo legal o no legal, se benefició de su puesto oficial para ganar dinero? ¿Cuándo ha pactado con dirigentes sindicales autoritarios, corruptos y posiblemente criminales? ¿A esa unidad nos debemos de sumar? Si la única opción que tenemos es entre el Chapo Guzmán o Elba Esther Gordillo, caray, mejor hay que ir empacando con rumbo a Irak o algún otro sitio más tranquilo.
Si, la sociedad mexicana está profundamente dividida, sí necesitamos un trabajo fuerte de reconstrucción del tejido social para poder combatir la terrible anomia que nos está consumiendo (y que se encuentra dentro de los factores que disparan el consumo de drogas entre los jóvenes), pero eso no se hace jugando a los vaqueros contra indios, y menos mediante chantajes maniqueos. La unidad no se va a lograr por decreto o por discurso, y en tanto el combate al crimen siga sin tocar un pelo de la impunidad de los políticos, será muy difícil que los ciudadanos se lo crean. Es una píldora muy dura de tragar el pretender que los ciudadanos vamos en el mismo barco que los diputados, los senadores, los gobernadores y demás, sobre todo cuando vemos como cotidianamente éstos personajes hacen y deshacen el multicitado “estado de derecho” a su antojo sin que nadie les diga nada. ¿Unidad nacional? Sale, pero yo sí pongo una condición, que primero se vayan, todos.
Y luego ya nos ponemos de acuerdo.










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Respaldo totalmente la moción. Primero que se vayan todos y luego nos unimos y nos ponemos de acuerdo. Saludos Darío.