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Objetos de Enorme Valor Histórico se Integran al Patrimonio Cultural del Estado

Escrito por Matías Lozano Díaz de León | 5 de Septiembre de 2008 | Categorias: Estuvieron en portada, Reportaje | Tiempo de Lectura: 7m 55s | Leido 323 veces.

Virgen_de_Guadalupe Objetos de Enorme Valor Histórico se Integran al Patrimonio Cultural del Estado, se trata del Acta de Degradación Eclesiástica del Cura Hidalgo y de su Inseparable Imagen Guadalupana

Se Oponen Historiadores a que las Obras se Entreguen al Museo Nacional de Historia y se Trasladen a la Capital

El Gobierno del Estado de Aguascalientes, está en posesión de dos objetos de singular valor histórico, al margen del monetario, que también es significativo: El Acta de Degradación Eclesiástica de don Miguel Hidalgo y Costilla horas antes de su muerte, en chihuahua, cuando recién había sido también, despojado del mando de las fuerzas insurgentes en la Ex Hacienda de Pabellón, ahora Pabellón de Hidalgo, Aguascalientes; lo otro, es una imagen de la Virgen de Guadalupe bordada en seda sobre pergamino, y que el Padre de la Patria llevaba bajo sus ropas, como peto.

La posesión de tales objetos fue confirmada por el Director del Instituto Cultural de Aguascalientes, Dr. Víctor M. González, luego de que su existencia se advirtiera en un informe del Congreso del Estado, derivado de las auditorias practicadas al ICA, y en el que se hace referencia a la “adquisición de acta de desafuero Eclesiástico del 29 de julio de 1811 en contra de Don Miguel Hidalgo y Costilla, así como el Peto bordado en seda con la Imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe que se encuentra bajo resguardo del CP Raúl Gerardo Cuadra García, Secretario de Finanzas del Estado”.

Se trata sin duda ninguna, de dos auténticas piezas de museo que fueron adquiridas desde el año 2006 y que permanecían, hasta ahora que se hace pública su existencia, en poder del Secretario de Finanzas, contra lo cual, el Congreso del Estado determinó que “no debe tenerlo, ya que es propiedad del Estado; además que debe estar resguardado en el propio Instituto y no en la Secretaría de Finanzas. Además estas obras de museo deben ponerse a la vista del público en general, ya que se debe evitar cualquier sustracción o uso indebido de los bienes patrimoniales del Estado”.

De las presuntas irregularidades del resguardo que se habían denunciado habló el Dr. Víctor M. González, Director General del ICA en una entrevista radiofónica en el marco del programa “Pulso de la Noticia”, que coordina Mario Mora Legaspi, con la participación de Raúl Cobos Ramírez y el que esto escribe. También aportó mayores datos sobre las características de dichas piezas de museo, que confirman, subrayan el valor de las prendas históricas.

Si en algún momento el ICA o cualquier otra dependencia o funcionario público incurrió en alguna irregularidad, como lo señala el informa de los diputados, ese aspecto ha quedado zanjado con las declaraciones del Dr. Víctor M. González, quien ha dado garantías de que las piezas citadas serán permanente patrimonio de los aguascalentenses en particular, cuyo gobierno las adquirió, y de los mexicanos en general, ya que tienen íntima relación con la historia del país.

Uno de los argumentos que presentó el Director General del ICA para restar valor a los señalamientos que en la víspera se hicieron sobre las irregularidades en el resguardo de las piezas de museo, fue que su existencia había sido revelada mediante una publicación en la edición de la revista número 9 Parteaguas, de hace un año justamente, en la que se refiere que “En un acto definido por el rescate del patrimonio histórico de la Nación, el gobernador del estado de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso Femat, a través del Instituto Cultural de Aguascalientes, adquirió para el Estado y la Nación uno de los documentos más simbólicos de la Independencia de México: el acta de degradación de Miguel Hidalgo y Costilla la cual, además del testimonio del juez eclesiástico, se integró por el despojo de la vestimenta sacerdotal, la imagen “llena de sudor” de la virgen de Guadalupe que enarbolara el cura Hidalgo, según su propio testimonio, como estandarte liberador en las jornadas de Guanajuato”.

Si bien, aquel artículo daba fe de la existencia y adquisición de las piezas, y se denominaba el acta como Manuscrito de Aguascalientes, la trascendencia no alcanzó mayor nivel, al grado de que los propios diputados reclamaron a la autoridad, que no se les tuviera en la estima ni el sitio correspondiente.

Lo importante ahora, decíamos, es que no queda ninguna duda de su existencia, y lo que sigue, es asignarles el lugar que les corresponde, por su peso en la historia de México.

La Degradación Eclesiástica de Hidalgo

Dice Víctor M. González en su artículo en la revista Parteaguas, que “un día antes de su fusilamiento en Chihuahua, el 29 de julio de 1811, Hidalgo es degradado de su profesión eclesiástica y regresado a su condición seglar, en un acto lleno de solemnidad, pero también desgarrador: lo revisten como sacerdote y con un cuchillo le raspan las palmas y los dedos de las manos con los que había consagrado y bendecido; le quitan las prendas sacerdotales y al terminar de despojarlo de los ornamentos, según el acta realizada por el juez eclesiástico comisionado Francisco Fernández Valentín, “fue registrado y se le encontró en el pecho, llena de sudor, la soberana imagen de nuestra señora de Guadalupe, la cual está bordada de seda sobre pergamino, la que al quitar de su pecho dijo: “Esta Señora, Madre de Dios, ha sido la que he llevado de escudo en mi bandera, que marchaba delante de mis huestes, en las jornadas de Aculco y Guanajuato, y es mi voluntad sea llevada al convento de las Teresitas de Querétaro donde fue hecha por las venerables madres, quienes de la dieron en mi santo en 1807…”.

la “apreciada virgen de Guadalupe”, fue pegada al final del acta de referencia, que fue remitida al obispo de Durango, Dr. Franco Gabriel Olivares, según fuentes que cita el artículo.

Del mismo modo encontramos que “el ministro de estado Lic. Fernando Ramírez entregó un legajo de documentos históricos al emperador Maximiliano en 1864, entre los que se encontraban precisamente las actas de degradación del cura Miguel Hidalgo… legajo que para 1910 pertenecía a Josué Coutelone, y que luego se abriría un gran vacío de información, si bien, en el Archivo General de la Nación existe una fotografía del documento, y de ahí, hasta que en 2006 el gobierno de Aguascalientes las adquirió a un precio de 3 millones de pesos.

El acta de degradación, llamada ahora Manuscrito Aguascalientes, para distinguirla de otros documentos relativos es, según certificado de autenticidad del Historiador Salvador Rueda Smithers, Director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, “un original de tres fojas empastadas en piel verde, tamaño oficio, en buen estado de conservación, un par de elementos grabados en la pasta permiten reconocer a sus dos poseedores en 1864; en el frente, a manera de sello grabado en oro, el emblema del emperador Maximiliano; en el lomo, con letras grabadas también en oro, la leyenda Documentos histórico con que obsequia el Ministro de Estado, Licenciado Fernando Ramírez, a su Majestad El emperador, año 1864… “.

Se infiere que Fernando Ramírez lo obtuvo del archivo del Obispado de Durango, a donde pertenecía la provincia episcopal de Chihuahua.

Luego, según el Dr. Víctor M. González Esparza, Director del ICA, el documento fue trasladado a Austria poco antes de la caída del imperio. “Hacia el mediodía del siglo XX, al decir de su propietario mexicano, José Coutelone, el documento fue regalado por el licenciado Miguel Alemán al general Marcelino García Barragán, quien se lo heredó a su hijo Xavier García Paniagua, de quien lo adquirió el gobierno de Aguascalientes, y por decisión del gobernador, Ing. Luis Armando Reynoso, el documento se reconoce como patrimonio cultural de la Nación y lo ofrece en comodato al Instituto Nacional de Antropología e Historia, para que sea exhibido en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec”.

Voces de Inconformidad

Historiadores de Aguascalientes, que estuvieron pendientes del seguimiento del caso por la estación de radio ACIR, de inmediato nos hicieron llegar sus comentarios, contrarios a la idea de que tanto el Acta como el Peto sean entregados al Museo Nacional de Historia, ya que intuyen que de esa manera se desprenderán definitivamente del patrimonio de Aguascalientes, y se pronuncian porque sea preservado en nuestra entidad.

Sin embargo, hay en este documento una última voluntad expresada por el Padre de la Patria, que no ha sido atendida, y que debiera ser cumplida: “Esta señora, Madre de Dios, ha sido la que he llevado de escudo en mi bandera, que marchaba delante de mis huestes, en las jornadas de Aculco y Guanajuato, y es mi voluntad sea llevada al convento de las Teresitas de Querétaro donde fue hecha por las venerables madres, quines me la dieron en mi santo en 1807”.

Es decir: las madres Teresitas la obsequiaron al Cura Hidalgo, y no debiera ser motivo de comercialización, como lo ha sido hasta ahora, sino devuelta a ese convento, como lo pidió, en víspera de su ejecución, el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla. O ¿acaso los servicios prestados a la Patria no lo hacen merecedor de esa gracia?

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