La confederación, una solución al problema de la inseguridad
Escrito por Guillermo Macías y Díaz Infante | 3 de Septiembre de 2008 | Categorias: Las XII Tablas | Tiempo de Lectura: 6m 21s | Leido 59 veces.
El sistema federal es el obstáculo para resolver el problema de la inseguridad que vivimos en Aguascalientes.
La forma de estado federal en que estamos encerrados nos tiene condenados a depender de criterios, acciones e intereses burocráticos lejanos, inservibles, ineficaces, del todo ajenos a lo que queremos, necesitamos y merecemos los hidrocálidos.
Aguascalientes, por ser un estado integrante de la actual república mexicana, es perteneciente a una federación de entidades en la coexisten tres órdenes o ámbitos de gobierno: el federal, el estatal y el municipal. Es un supuesto el que estos órdenes de gobierno no guardan relación jerárquica entre sí de dependencia, de supra a subordinación, sino que son de manera teórica, meramente coexistentes, cada uno con un ámbito de competencia distinto, sin posibilidad de prevalencia de uno sobre otro, es decir, no hay sumisión de uno a otro.
Sin embargo, la realidad mexicana es otra. La forma federal de estado se vive de manera desnaturalizada. El poder federal, de facto, prevalece sobre los otros y el poder estatal prevalece sobre el municipal. Tal vez cuestiones de idiosincrasia y una gran dosis de ignorancia son responsables de esta sumisión.
La historia de las reformas a la Constitución federal en materia de distribución de facultades entre Federación y los estados, es la de una visión devoradora. Toda reforma ha sido para quitar facultades a los estados y darlas a la Federación, y nunca a la inversa, para devolverles atribuciones. Es la política del agandalle; la burocracia federal engulle todo lo que puede y minimiza día a día a las entidades federativas y a los municipios. Existe la tendencia ideológica –propia de enanos mentales- de que los estados y municipios son incapaces de conducirse a sí mismos y de que necesitan la guía, la protección, la vigilancia y el control de una entidad superior; se piensa que sólo y todo lo federal es fuerte, que lo federal es más importante y más grave que lo estatal y municipal. Se ha llegado en los últimos años al estúpido extremo de indebidamente interpretar la Constitución por parte del Congreso, en el sentido de tener la facultad de expedir las llamadas “leyes marco” conforme a las cuales, el congreso ordinario expide leyes a partir de las cuales regula las funciones y facultades estatales y municipales. Bueno, hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en una reciente sentencia de controversia constitucional, determinó –contrariamente a la noción y esencia del federalismo y del municipalismo- que la autoridad federal sí puede ejercer su función de autoridad sobre autoridades estatales y municipales, como si se tratara de una relación gobernante-gobernado. Iniciando septiembre de 2008, Felipe Calderón se pronunció por el establecimiento de una policía nacional, para tener una corporación fuerte, vertical, de un solo mando, minimizando textualmente a las autoridades de los estados y municipios.
El rollo precedente significa en pocas palabras que la federación mexicana se ha desnaturalizado, convirtiéndose cada vez más en un sistema centralista. Ello tiene por consecuencia que las grandes decisiones que afectan a todo el país se toman por una burocracia central ignorante de las aspiraciones, capacidades, necesidades y realidades de los diversos conglomerados que forman la nación mexicana.
La educación, la economía en todas sus expresiones, la salud, la seguridad, la conservación del ambiente, los servicios públicos y la infraestructura pública han quedado sujetos al gigantismo ineficaz de la burocracia federal; de una burocracia atraída por la omnipotencia centralista, dominante y opresora de las capacidades locales.
La inseguridad es real en Aguascalientes. No es necesario gastar espacio en escribir ejemplos sobre el dolor, el miedo y la incertidumbre que ya llenan nuestra tierra, antes pacífica, de gente buena. Ya hay gente que se va de Aguascalientes, ya no en busca de dinero; se van por miedo. Huyen. El miedo tocó la puerta del gabinete mismo del Gobernador. Estamos hundidos en un problema que está en todo el país, pero que no podemos –ni podremos- solucionar como país.
La solución a este problema no es la policía nacional. Ello implicaría más gente ajena a nuestra tierra y por ende mayor desconocimiento de lo que somos y lo que queremos en Aguascalientes y, sin lugar a dudas, traería y atraería más corrupción, más ineficiencia, más criminalidad.
Para la solución al problema de inseguridad –y de otros más- no es momento de pretender cambiar la idiosincrasia de toda una clase burocrática –corrupta y corruptora- ajena a los valores cívicos, sin patriotismo. No podemos dar lecciones de federalismo en momentos tan graves como los que ya se viven.
La única solución es que la sociedad tome en sus manos las decisiones, las asuma por sí misma. Si en Aguascalientes queremos paz y tranquilidad, somos los hidrocálidos –y nadie más que viva afuera- los que debemos, podemos y necesitamos tomar las riendas de nuestro propio destino. Hoy por hoy, el orden, el sistema y la forma federal son un obstáculo para la seguridad de Aguascalientes.
Aguascalientes debe asumir sus propias decisiones. La sociedad hidrocálida debe definir su futuro. Somos nosotros los únicos que podemos y debemos decir a dónde vamos, por dónde y cómo. Es preciso un nuevo orden jurídico en Aguascalientes, al margen del obstáculo del sistema constitucional federal; un nuevo orden decidido y definido sólo por los hidrocálidos.
Para ello tenemos el gran obstáculo de pertenecer a un estado federal con un sistema normativo tal, que más que impulsar al país a mejores niveles de vida, está hundiendo cada día más a la nación.
¿Queremos seguridad? Establezcamos nuestras propias leyes que definan los delitos, las penas, los procedimientos, la organización policial y la de impartición de justicia; hagamos nuestras propias leyes para prevenir y combatir las adicciones y hagamos nuestras propias leyes para propiciar un desarrollo sociocultural que erradique el sistema de impunidad. Hagamos nuestras propias leyes para exigir eficiencia y eficacia a los gobernantes –y sobre todo, para exigirles honestidad- y si no, removerlos.
Abandonar la federación y formar una confederación mexicana se apunta como la solución. No estar sujetados a un marco jurídico federal sino tener nuestro propio, exclusivo y soberano orden normativo, formando parte de una confederación con los connacionales de los demás estados, otorgando sólo facultades muy limitadas al órgano de gobierno confederado.
Así y sólo así seremos los hidrocálidos responsables exclusivos de nuestra situación, de nuestro camino y de nuestro destino.
Más allá de marchas –como la realizada del sábado pasado en todo el país y que en Aguascalientes fue una de las más nutridas- marchas que son fuertes expresiones de descontento popular y de rechazo o reprobación a la acción de gobierno, los hidrocálidos tenemos que actuar para darnos un Estado fuerte, un Estado seguro.
No podemos quedarnos en la protesta de la marcha, ni en el romanticismo de las veladoras iluminando la noche y que quedaron encendidas en el quicio de la puerta del Palacio de Gobierno. Tenemos que organizarnos para definir y decidir nuestro futuro. Nosotros solos. En otro apunte –si Dios nos da vida y otros no nos la han quitado- expondremos los principios de una nueva organización para la seguridad pública en Aguascalientes.










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Claro que sí, mi estimado Memo, “No podemos quedarnos en la protesta de la marcha, ni en el romanticismo de las veladoras iluminando la noche y que quedaron encendidas en el quicio de la puerta del Palacio de Gobierno. Tenemos que organizarnos para definir y decidir nuestro futuro. Nosotros solos. En otro apunte –si Dios nos da vida y otros no nos la han quitado- expondremos los principios de una nueva organización para la seguridad pública en Aguascalientes.”
Para ello, estámos construyendo una sociedad con la vertebración de los esfuerzos de todos los ciudadanos y ciudadanas a través de:
http://iluminemosaguascalientes.blogspot.com/
Saludos
JL