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El Quincenario del Jot Dog

Escrito por Jesús Eduardo Martín Jáuregui | 14 de Agosto de 2008 | Categorias: Itinerancia | Tiempo de Lectura: 5m 16s | Leido 145 veces.

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El Quincenario del Jot Dog

(Dinero pervertidor: El investigador educativo Manuel Gil Antón señaló según cabeza de ocho columnas de este diario el pasado sábado que “el dinero pervirtió al maestro”. ¿Dónde quedó la equidad de género? El dinero también pervirtió a la Maestra.)
De memoria y a riesgo de equivocarme, escribo que en la Biblia y en particular el Nuevo Testamento, los Evangelistas sólo describen tres momentos en que Jesucristo se mostró indignado. Estuve a punto de escribir perdió los estribos, pero no, su indignación era premeditada (¿Se podrá decir eso de Dios para el que todo es presente?) y sobre todo plenamente justificada. Él que era todo caridad, no resistió increpar a los Fariseos: ¡Sepulcros blanqueados! les llamó, y agregó, no todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos. El segundo disgusto, siempre me ha resultado inexplicable, recuerdan, cuando de regreso con sus discípulos de una fatigosa jornada, ven una higuera, le apetece un higo, pero la higuera no tenía higos, y la maldijo. Aunque pensándolo bien, podríamos tomarle como una alegoría para hacer referencia a las personas y en general a los seres improductivos. Finalmente, el episodio de mayor enojo es cuando encuentra las inmediaciones y el atrio del Templo invadido por comerciantes.
Por supuesto el enojo del Señor no pudo deberse al hecho de que un grupo de personas practicaran el comercio, aunque por sí mismo el Comercio no es productivo, sino intermediador y por ello, muchas veces encarecedor de las mercancías, sino seguramente a que habían ocupado lugares no propios para realizar su actividad. La enseñanza es clara, más allá de la falta de respeto, mas allá del cuestionamiento de la actividad comercial, lo incorrecto era el lugar en que se encontraban. Esa es palabra de Dios.
No veo la razón para que una festividad de carácter estrictamente religioso, de homenaje a la Virgen de la Asunción, se transforme en un tianguis infecto, que lastima el orden, el decoro, la higiene y la apariencia de nuestro centro histórico. Si Ud. amable lector se da una vuelta por el centro, lo que seguramente no hacen el encargado de Reglamentos, el de Limpia, el de Protección Civil, el de Salubridad y mucho menos el Presidente Municipal, se encontraría que me quedo corto con lo que le platico.
La calle cerrada frente al Teatro Morelos es un cochinero de puestos mugrosos, que lamentablemente vinieron a sustituir lo que era una tradición, que eran los puestos de fruta, únicos permitidos durante un buen tiempo. Ahora parece que el quincenario ya no es a la Virgen, sino al comercio ambulante, semiambulante y deambulante.
(Anti-secuestro e Inteligencia.- Se anunció más o menos triunfalistamente que ya contamos con grupos anti-secuestros y de inteligencia, aunque a juzgar por las noticias tenemos más grupos de secuestros y de anti-inteligencia.)
Una práctica viciosa ha sido el de autorizar (ilegalmente) dizque por tradición algunos puestos de comida. La tradición es una cosa y otra muy distinta el cumplimiento de los reglamentos. La tradición por sí misma no puede justificar ninguna práctica. Va de tradiciones a tradiciones. Recuerdo por ejemplo que viajar a México en tren tenía un aspecto pintoresco en la forma en que el Conductor anunciaba algunas poblaciones: “Silao, ¡cuidado con los ladrones!”. Bueno, eran tradicionales los robos. En San Juan de los Lagos todavía hasta hace relativamente corto tiempo, a la entrada de la Basílica existía un letrero que advertía a los peregrinos respecto de los rateros. Era toda una tradición el robo en San Juan. ¡Bajémosle de tono! Pensemos simplemente en algunas ocupaciones no sólo tradicionales sino pintorescas, digamos, la de aguador o la de lechero, ¡desaparecieron por insalubres! Ni modo. Insisto, la tradición por sí misma no es justificación, menos aún cuando ni siquiera esa justificación existe.
Si una persona cualquiera quiere poner un negocito de comida en su casa tiene que pasar una serie de trámites que mal que bien, parecen razonables, debe de tener instalaciones más o menos adecuadas, que garanticen un mínimo de higiene y de seguridad. ¿Por qué entonces se autorizan puestos de chocos, de frutas, de garnachas, de fritangas, en fin de mugre y media, sin el mínimo control sanitario? Ah, y otra cosa, como muchos de ellos requieren energía eléctrica, ya para la licuadora, ya para el refri, ya para la batidora, y por supuesto para la televisión para ver la pin… medalla de cobre del deporte olímpico nacional, se improvisan instalaciones eléctricas con cables que corren entre los puestos y los paseantes, con el riesgo evidente de un corto circuito y un largo incendio.
¿Por qué razón se cede a las pretensiones de un grupo de comerciantes que afean y desdoran el Centro? Seguramente en buena medida pueden ser compromisos políticos. Me dicen que el puesto de frutas de contraesquina de Palacio de Gobierno, por ejemplo, es una herencia de una regidora de la época de Alfredo Reyes. Los feos armatostes con que disfrazó a los ambulantes que prometió combatir y ni eso pudo, son herencia por supuesto de Martín Orozco, además de las feísimas bolas frente al Teatro Morelos, por lo pronto todas “miadas”. Un gran número de ambulantes fueron “autorizados” en administraciones anteriores.
Tengo la absoluta certeza que los dignatarios de la Iglesia no pueden ser acordes con que todo el derredor de la Santa Iglesia Catedral Basílica se convierta en mercado. Ya el Patrón les puso la muestra en el Templo de Jerusalén.
¡Tenemos tan poco en Aguascalientes que recuerde nuestro pasado de ciudad limpia, ordenada y republicana! Es una pena que la falta de autoridad de la autoridad convierta estos quince días de las fiestas a la Virgen en un escaparate deplorable de desorden y mugre.
Y la tolerancia cero Apá…?
(Odio decir se los dije.- En estas mismas páginas y en una estación de radio, señalé lo absurdo del incremento de las penas en la Ley del Sistema de Justicia para Adolescentes que realizó el Congreso del Estado. La presidenta de la Comisión de Menores Infractores de la Academia Mexicana de Ciencias Penales ayer, aquí, me dio la razón. Y con lo que nos cuestan los diputados…)

Red, http://itinerancia.blogspot.com
Correo-e: jemartinj[@]notaria19ags.com

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