Derecho a vivir bien, y ¿por qué no, derecho a morir bien?

Escrito por on jul 5th, 2008 y archivado en Anomias y anarkias. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Introducción

En los últimos días ha resurgido el debate en el Estado, en el sentido de legislar para autorizar algo que denominaron “muerte asistida”, utilizando el caso, manejado en forma mediática, de una madre que pidió a las autoridades, le permitieran privar de la vida a su hija que sufre una alteración que le impide vivir adecuadamente.

Después de esto, se han escuchado varias opiniones que surgen de la sociedad, a favor o en contra de esas propuestas, lo cual es natural que suceda en un Estado Democrático de Derecho, donde se tiene libre expresión para formular ideas que ayuden a mejorar nuestra sociedad; y también como ocurre en todo caso difícil (como Dworkin llama a los moralmente controvertidos), aún no existe una tendencia uniforme para resolver el problema.

Considero que todas esas opiniones deben ser tomadas en cuenta por la autoridad, al momento de tomar la decisión correspondiente en el sentido de si da el paso para autorizar la muerte asistida, o en su caso la suspensión del tratamiento curativo a un enfermo, o rechaza otorgar esa autorización; decisión que debe tomarse con razonamiento y datos objetivos, pensando en los beneficios o perjuicios sociales que esto puede acarrear, es decir, no por un caso individual, mediatizado a través de los sectores de comunicación, sino por un mal que aqueja a varias personas en nuestra sociedad; decisión que debe tomarse sin dejarse influir por ideas que nacen de creencias subjetivas o individuales, o formas de ver la vida en forma conservadora, que sólo piden que no se autoricen tales medidas, pero no proponen alguna solución a los problemas que aquejan a esos seres humanos.

Derecho a la VIDA DIGNA

Los derechos humanos son demandas que se hacen a las autoridades, para que ellas no sólo se abstengan de realizar conductas que puedan afectarlos, sino también se les exige que realicen las actividades necesarias para que esos derechos puedan ser gozados plena y dignamente por los seres humanos.

Los derechos humanos son construcciones humanas, derivadas de su dignidad, entendiéndola como un criterio de interpretación y aplicación de la juridicidad a favor de la persona para que cuente con condiciones materiales y trato acordes a una expectativa de un mínimo de bienestar en su vida; es decir, la dignidad humana es el valor único e incondicional del ser por su sola pertenencia al género humano, lo que provoca un deber de respeto hacia su persona.

En consecuencia, el derecho a la vida, no es simplemente la facultad de disfrutar un ciclo vital que termina con la muerte, sino que se trata de disfrutar de ese ciclo vital en forma digna, es decir, con un mínimo de condiciones adecuadas de bienestar para el desarrollo pleno del ser humano; así, puede ser que a la persona nunca se le prive de la vida, y en consecuencia se afirme que la sociedad y el Estado le está respetando ese derecho, y en cambio esa persona puede vivir llena de torturas, agresiones, con falta de alimentación, de educación, de un lugar adecuado para vivir, de atención médica adecuada, sin acceso a la cultura, afectando sus derechos familiares o patrimoniales, estando intranquila por la inseguridad de las ciudades, etc.; lo cual de ninguna manera puede considerarse una vida digna.

Por ello, es muy fácil decir que no se tiene derecho a privar de la vida, ni por la propia persona que, por sus condiciones físicas o enfermedades, se encuentra muerta en vida; lo difícil es apoyar, dar o realizar actividades que ayuden a mejorar la vida de las personas, para que realmente sientan y vivan el disfrute de esas condiciones mínimas de bienestar (que son los derechos humanos) para desarrollarse adecuadamente en el transcurso de ese ciclo vital. Y una de esas condiciones mínimas de bienestar, se traduce en un derecho humano emergente que es denominado derecho a la muerte digna.

Derecho a la MUERTE DIGNA

Quienes consideran que el ser humano no puede otorgar su consentimiento para que sea privado de la vida en aquellos casos en que la ciencia médica ya no puede hacer nada por salvarla, aún defienden las ideas de las Monarquías, en las cuales se consideraba que los derechos de los seres humanos eran “una concesión graciosa del Estado”, quien decidía que derechos podían tener los súbditos.

Los derechos humanos, basados en la dignidad del ser, son construcciones humanas, han ido creándose a través de la evolución social; por ello, no podemos decir que el Hombre de Cromañón tenía el derecho humano de la vivienda digna, o el derecho humano de la no intervención de sus comunicaciones privadas; sino que los derechos se van construyendo, pero no para efectos de que la autoridad o el Estado los otorgue, sino con la finalidad de que éstos los reconozcan, cumplan con un deber de respeto y garanticen su protección y desarrollo.

En este sentido, el ser humano tiene derecho a enfrentar a la muerte con la misma dignidad con la que debe vivir; y si con esa decisión no afecta a nadie, el Estado o la autoridad no tiene ningún derecho o justificación para limitarle el ejercicio de esa facultad; puesto que las conductas humanas se limitan cuando afecten a los demás integrantes de la colectividad, y a nivel Constitucional o Internacional, no encontramos limitantes al derecho a una muerte digna.

Por lo anterior, cuando la vida ha dejado de tener las condiciones mínimas adecuadas y suficientes para considerarse como una vida digna, es necesario considerar la posibilidad de que sea la propia persona, el médico tratante, o quien sea responsable del paciente, en los casos en que no pueda expresar su voluntad, quien determine su conclusión en razón de su estado de salud, mismo que trasgrede su propia estabilidad psíquico-emocional a grados por demás insoportables, en aquellos casos en que la terapia es una simple prolongación de una vida en condiciones deplorables.

Así, si la autoridad no permite que se suspenda el tratamiento médico al paciente que evidentemente va a morir, al sufrir de enfermedades crónicas terminales, sin existir posibilidad de salvar su vida (lo que de ninguna manera es un delito, pues los tratamientos médicos no curan ni rehabilitan, solo mantienen artificialmente procesos biológicos, por lo que no se priva, ya que el proceso evolutivo de llegada de muerte es natural); se seguirá manteniendo la cultura social (que incluye la médica) de continuar aplicando tratamientos que simplemente son paliativos (disminuyendo los dolores) pero no curativos o que logren salvar la vida (incrementando también las ganancias en los centros de atención médica en los que se cobre por cada día que la persona siga con vida).

Lo anterior se traduce en que las autoridades y la propia sociedad, seguirán autorizando la ejecución de tratos crueles, inhumanos y degradantes al paciente, lo que sí se encuentra prohibido por nuestra Constitución Federal en sus artículos 1º, 4º, 14 y 22, relacionados con la Convención Americana de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y Convenciones y Tratados firmados por México para eliminar toda clase de esos tratos inhumanos.

Conclusión

Aguascalientes no es el único lugar donde existe debate sobre este tema. Como ejemplos internacionales, contamos que Holanda tiene su Ley de Comprobación de la Terminación de la Vida a Petición Propia y del Auxilio al Suicidio, del 1º de abril de 2002; Bélgica, el 23 de septiembre de 2002, promulgó su Ley Relativa a la Eutanasia; Francia se encuentra en aprobación de la Ley Sobre el Fin de la Vida; en América, Uruguay, reformó el artículo 37 de su Código Penal para establecer que los jueces tiene la facultad de exonerar de castigo al sujeto de antecedentes honorables, autor de un homicidio, efectuado por móviles de piedad, mediante súplicas reiteradas de la víctima. En Estados Unidos existe desde 1990 la Ley de Autodeterminación del Paciente y en Oregon, desde el 8 de noviembre de 1994, se tiene la Ley de Oregon para la Muerte Digna; y en nuestro país, contamos con la Iniciativa de decreto al artículo 312 del Código Penal Federal, y creación de la Ley General de Suspensión de Tratamiento Curativo.

Esta relación no se hace con la finalidad de que se copien tales legislaciones para crear una propia; sino para que se abran un poco más los ojos y nos demos cuenta de la evolución global que van teniendo los derechos humanos a favor de las personas.

La vida es un derecho fundamental, pero la sociedad debe garantizar que su desarrollo sea en condiciones de respeto y aseguramiento de la dignidad humana y la autonomía de la persona, para lograr su libre desarrollo de la personalidad, y evitar la comisión de tratos degradantes e inhumanos frente a su derecho a vivir, que también se traduce en morir adecuadamente.

Aguascalientes, Ags. 3 de julio de 2008

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7 comentarios en “Derecho a vivir bien, y ¿por qué no, derecho a morir bien?”

  1. Kikirico dice:

    Un artículo interesante, sobe todo porque deja de lado las polémicas y se enfoca en los parámetros jurídicos que pueden ser base para entender que si es posible poder legislar a favor de una muerte digna.

    Los derechos son construcciones de la sociedad, la sociedad es la que determina que derechos quiere y que derechos reconoce, los derechos no son una donación divina hacia la persona, en este sentido el Estado no debe decidir sobre como ha de vivir y morir la persona, sino la sociedad pensando en la persona individual.

    Actualmente los estándares de vida para que sea reconocida como digna, son muy altos y sofisticados, y el Estado no nos debe de culpar por querer vivir bajo dichos parámetros, ni la misma sociedad que los ha impuesto, el Estado no debe imponer a una persona a vivir de una manera que realmente no es vida, sino sobrevivencia, debe respetar las construcciones que la propia sociedad ha realizado y bajo eso legislar para que las relaciones humanas sean posibles.

    El que yo decida sobre mi muerte no infringe ningún derecho de terceras personas, por lo que no le encuentro motivo para que sea discutido por el Estado, simplemente debe respetar mi decisión y hacer que los otros la respeten.

  2. Cassandra Martinez dice:

    Efectivamente no es tarea del Estado ni mucho menos puede “meterse” con las decisiones de las personas al respecto de su muerte; si bien es cierto el Estado debe garantizar que los ciudadanos vivan dignamente, es decir respetando el marco de legalidad y haciendo que efectivamente se cumplan y respeten los derechos humanos, es el Estado quien tiene que garantizar que las personas en sus ultimas semanas de vida sean tratadas dignamente…
    que sean atendidos por personal capacitado, que reciban los medicamentos necesarios para que si es deseo del paciente o sus familiares seguir en la lucha de la enfermedad se les proporcione todo lo necesario y sin restricciones para que no sean vistos como una carga….

    El Estado absoluta y necesariamente tiene que velar y sobre todo contemplar los diferentes problemas que se suscitan en la sociedad, es decir no puedes dejar que la sociedad en sí, decida lo que es mejor para todos, si bien es cierto la evolución en las formas de pensar y de actuar en la sociedad rigen y de alguna manera cambian el derecho no puedes dejar en manos de unos cuantos los problemas que en ella se suscitan.

    Lo mas importante es que exista esa pluralidad de ideas y se tomen en cuenta todas y cada una de ellas partiendo de principios legalmente establecidos sobre todo en el ambito internacional.

    Otro gran acierto en la carrera de este muchacho…Felicidades.

  3. Kikirico dice:

    Ahora que se discute el tema de la muerte digna en el Estado de Aguascalientes, a mi me gustaría saber si esta sociedad ya está preparada para hablar respecto de la despenalización del aborto, usted que opina???

  4. Cassandra Martinez dice:

    Ya que en el comentario anterior se habla de la despenalización del aborto, en mi parecer debemos de partir de una cuestión primordial: la responsabilidad.

    La palabra responsabilidad implica entre otras cosas un deber que se tiene consigo mismo y para con los demás respecto de nuestras actuaciones, así por ejemplo podemos hablar de actuar responsablemente; es decir, cualquier decisión que se tome implica que debe pensarse en el riesgo o el daño que pudiera existir para sí o para terceras personas, la responsabilidad no “encaja” cuando se actúa con supuesta libertad y se daña a terceros…

    La despenalización del aborto traería como consecuencia precisamente ese despertar en la sociedad de responsabilidad que necesitamos… necesitamos crear conciencia que el aborto en nuestra sociedad es un problema real y grave. . . .

    ¿Por que razón la despenalización del aborto causa tanta polémica? La respuesta es sencilla, se da un revés a nuestras actuaciones… el “Estado” nos está dando esa libertad para decidir sobre nuestra irresponsabilidad y paradójicamente como tal no lo aceptamos…

    La sociedad está preparada, ya que desde el momento en que asumimos y realizamos conductas irresponsables, ello es indicativo de que estamos preparados para asumir las consecuencias, o al menos así debe de ser.

    Por desgracia o fortuna nuestra sociedad es una sociedad muy apegada a las cuestiones religiosas, pero independientemente de ello, por lo que respecta al tema se tienen que dejar de lado todo tipo de creencias y apegarse a la realidad: estamos hablando de “vida” y como tal, sin mirarla a través del marco de religiosidad es valiosa y entonces un derecho primordial y un derecho del cual emanan todos los demás: es el mas importante.

    Nosotros como sociedad tenemos la respuesta y radica en tomar en serio lo que llamamos responsabilidad, así nos daremos cuenta de que con leyes o sin leyes al respecto nosotros tenemos la última palabra.

  5. EDGARDO FABIAN REGLA ONTIVEROS dice:

    ME PARECE ADECUADO EL ARTICULO Y SERIA JUSTO QUE SE PERMITIERA LA MUERTE ASISTIDA, AUNQUE DEBE REGULARSE DE MANERA ADECUADA PARA EVITAR LA APLICACION DE LA MISMA, POR MOTIVOS CONTRARIOS AL PROPOSITO DE LA EUTANASIA.
    EN LO PARTICULAR SI TUVIERA UNA VIDA ARTIFICIAL, ESTUVIERA EN LA ETAPA TERMINAL DE UNA ENFERMEDAD IRREMEDIABLE Y PROLONGADA, EN LA QUE PARA EVITAR DOLORES FUERTES TIENEN QUE CEDAR AL PACIENTE AL GRADO DE DEJARLO CASI INCONCIENTE; ME PARECE MAS SANO, PARA LA ECONOMIA FAMILIAR E INCLUSO PARA LA ESTABILIDAD PSICOLOGICA DE LOS FAMILIARES, QUE PUDIERA DECIDIR EL PACIENTE ELEGIR LA MUERTE ASISTIDA, PORQUE ES DOLOROSO PARA LOS FAMILIARES COMO SE VA DETERIORANDO LA SALUD DE LOS SERES QUERIDOS, AFECTANDO CONSIDERABLEMENTE SU CALIDAD DE VIDA, AL GRADO DE QUE EN MUCHAS OCASIONES LOS MANTIENEN CON VIDA ALEJADOS DE LA REALIDAD POR TANTOS MEDICAMENTOS Y DROGAS, QUE CON LOS AVANCES MEDICOS EXIXTENTES NO CAMBIARAN EL RESULTADO INEVITABLE QUE SERIA LA MUERTE. ES MAS SANO, QUE SE RECONOZCA EL DERECHO DE DECIDIR SOBRE TU VIDA, EN ESAS CONDICIONES. CONSIDERO QUE ES HASTA TRAUMATICO EL PROLONGAR LA VIDA EN CONDICIONES INHUMANAS QUE ACEPTAR LA MUERTE INEVITABLE, AFERRANDOSE A UNA VIDA INFRAUMANA, QUE LO UNICO QUE PROVOCA ES EL DETRIMENTO DE LA ECONOMIA FAMILIAR Y PROLONGAR EL SUFRIMIENTO TANTO DEL PACIENTE, COMO EL DE LOS SERES QUERIDOS.

  6. Dr Carlos Augusto Sánchez Romo dice:

    Yo soy médico de profesión y nuestra principal misión se resume en estas funciones simples y prácticas pero dificiles de realizar en un contexto moral, atenteder, curar cuando sea posible y consolar cuando no sea posible, por lo que yo creo que en mi caso sería dificil aceptar para una persona allegada mantenerlo por años atada a una maquina que le auxilie para “vivir”, el proceso de vida implica múltiples cuestiones que van más allá de solo mantener un latido cardiaco o una frecuencia respiratoria, la muerte digna en estos momentos es una cuestión de honor, deber y que se debe y puede proteger por las personas en el medio, evitando sobre todo el ensañamiento terapéutico para las personas, los tratamientos paliativos son buenos en cuanto a mejorar la calidad de vida, pero no son paea alargar la agonía.

  7. Antonio nriquez dice:

    Excelente maestro su aporación en este tema, en diversas platias que he tenido con alumnos de la universidad autonoma de Nayarit campus ixtlan del rio, he tratado este tema, ya que lo considero de suma importacia, al tratarse de asuntos que son meramente los derechos de los ciudadanos quienes en su vida una vez siendo capaces, disonen de si mismos buscando lo mejor en cada una de las situaciones.

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