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Abordaje involuntario

Escrito por Manuel Roberto Ruvalcaba Rivera | 4 de Julio de 2008 | Categorias: Columna huésped | Tiempo de Lectura: 2m 51s | Leido 52 veces.

Militarizar las calles es la solución que propone el Gobernador del Estado de Aguascalientes, dicha declaración obedece a un recurso extremo, pensado en el último de los casos para brindarle un aliento de esperanza y paz a la sociedad; de todos es conocido que los índices de violencia generados no solo en esta entidad, si no en todo el país, es el resultado de los reacomodos de los diferentes cárteles, la manera en que operan y la distribución de plazas que a germinado esta lucha intestina en la que el ciudadano común como usted o yo, no entendemos cuales son las multicitadas estrategias que el gobierno Calderonista anuncia con tanta ínfula en sus spots institucionales. Es prácticamente imposible separar los problemas de nuestro estado de la ola delictiva que azota al país, pero siempre surgen las interrogantes en el sentido de las posibles negociaciones que se pudieron haber gestado en las cúpulas políticas, antes de que hubieran comenzado a correr los ríos de sangre sobre las calles de la gente buena.
Aguascalientes geográficamente es un estado pequeño comparado con otros, la población se pregunta si no estaremos cayendo en el error de cuando decíamos tener la ciudad más limpia, situación que se debía al enorme número de barrenderos y barrenderas que lustraban las calles y la zona centro de la capital, con un ejercito de esa índole era posible tal hazaña, pero ¿ello cambio los hábitos culturales de la población?, creo que no. De igual forma cuando se piensa que con más elementos de seguridad pueda disminuir el problema de los “levantones”, ejecuciones, secuestros, tráfico de drogas, y otros tantos delitos de orden federal, se está cayendo en un recurso producto de la desesperación y en un intento de librar cuestionamientos mas profundos y dolorosos, pues en ningún momento se habla de la investigación sobre el lavado de dinero, que ese es uno de los detonantes de los problemas generados en el Estado.
Luis Armando Reynoso Femat se ha distinguido por ser un “oneroso” gobernante que aplica estrategias costosísimas para el cuidado de su imagen, sin embargo, a últimas fechas, el reclamo ciudadano sobrepasa la intención política. En la ejecución del comandante de la policía de Rincón de Romos, quien muere acribillado por un comando de supuestos zetas, el hecho sucedido el pasado lunes en la madrugada, se hubiera esperado un mensaje con las condolencias hacía los familiares, pero sus asesores de comunicación, juzgaron impropio realizar un acto de nobleza humana que como gobernante y político, de haberlo realizado significaría una muestra de interés en los problemas reales del estado que “gobierna”.
Esperemos por el bienestar de los ciudadanos que al menos contando con mayor cantidad de elementos de la Policía Federal y del Ejercito Nacional, los malosos se mantengan pasivos, por cuanto tiempo no lo sabemos, ya que las horas y días tranquilos cada vez son menos.
Los legisladores por otra parte, se han quedado anonadados ante las sospechas de algo inocultable, pero desafortunadamente ninguno de ellos tendrá el valor ni la posición para poder levantar la voz por el pueblo, unos por miedo, otros por estrategia política y otros por…
Lo cotidiano en nuestro estado no se construye con notas periodísticas, mucho menos con ilusiones y sueños de grandeza fantásticos, solamente las personas que caminamos en las calles, sabemos la realidad que hoy por hoy, nos ha tomado por sorpresa en un abordaje involuntario.

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Hay un comentario

  1. La política de seguridad pública de LARF es como la política de la Chimoltrufìa, así como dice una cosa, al día siguiente dice otra. El 2 de julio, en una nota de “Hidrocálido”, aparece el secretario general de gobierno afirmando que no se iba a militarizar el estado; ese mismo día, al mediodía y después del abominable asesinato del empresario Gerardo Medrano, el mismo funcionario anunciaba que siempre sí, que el gobernador solicitaba al presidente Calderón la militarización de la entidad (o sea, aventaba la toalla), y dos días después, con la presencia del secretario de seguridad pública nacional, nos entérabamos que siempre no, que no vendrán los militares (o sea, suban el piano, bajen el piano). Ni la más remota idea de lo que están haciendo. Humor negro e involuntario el de nuestras autoridades. Lo único que queda claro es que los funcionarios de gobierno, de todo el gobierno, de mandos medios para arriba, están con su gober hasta la ignominia. ¿Y la dignidad, apá?