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De sueños y pesadillas

Escrito por Enrique Rodríguez Varela | 3 de Julio de 2008 | Categorias: Lascas | Tiempo de Lectura: 3m 45s | Leido 454 veces.

En estos tiempos de incertidumbre y zozobra ciudadana, salir a la calle implica un enorme riesgo. A los empresarios, por el simple hecho de ser ciudadanos exitosos, y a los servidores públicos adscritos al área de seguridad pública y vialidad, por el simple hecho de portar un uniforme y subirse a una patrulla, el riesgo de perder la vida se les incrementó notablemente, pues se han convertido de la noche a la mañana en un blanco potencial del crimen organizado.

El subcomandante Alfonso Padilla López, quien cayera abatido por las ráfagas asesinas de los sicarios, ganaba menos de trece mil pesos netos al mes. El comandante Jorge Pasillas Gutiérrez, masacrado en Rincón de Romos, seguramente ganaba un sueldo semejante. Ninguno de los dos contaba con un sobresueldo por “riesgo laboral”. 13 mil pesos ganados a pulso contra 237 mil ganados sin esfuerzo alguno. El subcomandante Padilla, el comandante Pasillas y los otros 14 elementos que han ofrendado su vida por darnos seguridad, con la invaluable modestia y honestidad de su trabajo cotidiano, enfrentaban la vida con un miserable salario y enfrentaban a la muerte cumpliendo con su deber. Ellos dos y los otros 14, desde el anonimato de la tropa, ajenos a las cámaras, los reflectores y las grabadoras, no se rasgaban las vestiduras ni se deshacían en discursos y pretextos. No, simple y sencillamente cumplían con su trabajo, un trabajo valioso y de alto riesgo para beneficio nuestro, los ahora intranquilos, asustados, apanicados ciudadanos de Aguascalientes. Ellos no acudían a desayunos, comidas y cenas “de trabajo” (todo a cargo del erario público bajo el concepto de viáticos y gastos de representación) como todos los funcionarios de gobierno de primer nivel. Ellos simple y sencillamente salían todos los días a las calles a enfrentar las amenazas a nuestra tranquilidad y seguridad individual, familiar y social. Y todo ello a nombre nuestro.

Las viudas y los hijos huérfanos de todos ellos tuvieron que sufrir la irreparable pérdida de sus seres queridos, para que las “altas esferas del poder” voltearan su mirada hacia abajo y se compadecieran y se “comprometieran”, ahora sí, a brindar todo su apoyo a las familias de los modestos servidores públicos ejecutados. Bla, bla, bla. Palabras, palabras y más palabras. Retórica huera y barata. Demagogia.

Y en la realidad cotidiana, el crimen organizado sigue como el pequeño Johnny de etiqueta roja… “tan campante”, amo y señor de las calles, de la ciudad, del estado. Salimos a las calles invadidos por el miedo, la rabia, el coraje, la angustia y la impotencia. Mientras tanto y a su vez, el señor de la mansión Rincón Gallardo, displicente de la realidad que vivimos, purificándose en la hoguera de las vanidades y rodeado de las bellezas del mundo, sigue soñando con el estadio Victoria y en dirigir al equipo Necaxa, sigue soñando con Peñuelas bussines, sigue soñando en tener la mejor cantina-feria de México, sigue gastando el erario público en mejorar la infraestructura de los antros (infraestructura para el narcomenudeo fashion), sigue cobrando su estratosférico sueldo por “riesgo laboral” (sic) y haciendo realidad su sueño de ser el político más caro del continente americano (caro por la sangría económica que representa y caro por los magros y perversos resultados que ofrece). Los sueños del hidro-rayo mayor se convierten en pesadillas para nosotros, los ciudadanos atemorizados. Sueldos de primer mundo y funcionarios de pacotilla.

Mientras tanto y a su vez, los huéspedes del ex Hotel París, pollitos de todos los colores, sutilmente maiceados y chayoteados siguen avalando con criminal avaricia e indiferencia las políticas públicas de la estulticia. Fueron ellos los que acreditaron, con su voto, los nombramientos de los nuevos funcionarios de seguridad pública y procuración de justicia. Son cómplices por sumisión. Dietas de alto rendimiento y legisladores de pacotilla.

Escribo a unas cuantas horas del artero asesinato de un empresario aguascalentense. Un crimen más perpetrado con alevosía y ventaja a plena luz del día y en nuestras calles. Ya va siendo hora de que los empresarios aguascalentenses, los señores del capital, desdeñosos de la frivolidad del mandatario y haciendo a un lado la cortesía políticamente correcta, hablen en serio, verdaderamente en serio con el señor de la mansión Rincón Gallardo y le digan con inclemente cortesía: “¡Ya basta! ¡Si no pueden, renuncien! No se vale, no se puede, no es éticamente honesto ni permisible jugar con la vida, la tranquilidad y el patrimonio de un pueblo”.

Recuerden, Aguascalientes, como Roma, no paga a traidores.
Desde el averno Enrique Rodríguez Varela.

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Hay 5 comentarios

  1. Sin pelos en la lengua. Crudo, contundente, pero nos deja con ganas de seguir leyendo su crítica. Saludos.

  2. Agradezco primero a la vida la oportunidad de estar vivo, y luego a quien tan amablemente me invitó a participar con mi comentario.

    Urge ya, de una buena vez por todas, que entendamos que no se puede comer pinole y chiflar al mismo timepo. Si quien dice querer que los narcos y sus problemas dejen de vivir en Aguascalientes, al mismo tiemp oes quien consume sus productos, creo que es algo muy difícil de conceder. O se es o no se es. Esta es la realidad.

  3. Felicito al “Diablo” Rodríquez Varela quien como siempre, contundente, agudo y certero en sus comentarios, pone el señalamiento justo en el blanco. Ahora pregunto al respetable público lector de Crisol, ¿tendremos la capacidad organizativa y de nuestros objetivos sociales comunes para exigir la destitución y desafuero de quien no cumple con su promesa? Si mal no recuerdo, al inicio de su gestión, quien hoy no está cumpliendo con su deber dijo, después de prometer cumlir y hacer cumplir… etc.: “…y si no lo hiciere, que el pueblo me lo demande”.
    ¡Pues ya! Estamos demandando. Solo que no hay mecanismos legales que funcionen para ejercer esa demanda, salvo, claro está, que el H. Congreso del Estado llame a juicio político….. ¿será posible?

  4. Cuando tuve oportunidad de leer este comentario desde el mismisimo averno, me permito y me obligo a gritar mi inconformidad en contra de los responsables del gobierno y el aparato de seguridad que nos debe de servir, me adhiero incondicionalmente a protestar junto con el diablo, y en vista de su ineficiencia, propongo que nos unamos para hacer oir nuestras voces, en forma de ideas y hacerlas valer para que hagan caso. si no les metemos el trinche por el culo. saludos.

  5. Gracias Chamuco, por decir lo que muchos pensamos y no hemos sabido o podido expresar ante nuestro estupor.
    Un abrazo!