El Desarrollo del Subdesarrollo

Escrito por on jun 21st, 2008 y archivado en Economía, Ensayo y Opinión. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

Una aproximación “escolar” al caso de América Latina

En 1964 nos fuimos a México y allí escribí, en el año 1965, “El desarrollo del subdesarrollo…” André Gunder Frank

I Escuela de la modernización.

Los proyectos de modernización que ha conocido la región latinoamericana han sido considerados como una consecuencia histórica de tres eventos cruciales en la segunda posguerra mundial. Primero fue el ascenso de los Estados Unidos como superpotencia, mientras que naciones occidentales como Inglaterra, Francia o Alemania, fueron debilitándose a consecuencia de la actividad bélica. El Plan Marshall vino a paliar esa situación en tanto que se retomaba la conducción de los asuntos mundiales. En los años cincuentas, los Estados Unidos prácticamente tomaron la responsabilidad de conducir los asuntos de todo el mundo. [1] En segundo lugar, hay que poner de relieve la emergencia de las naciones comunistas y su avance sobre Europa del Este. Por último, se debe mencionar la desintegración de los imperios coloniales europeos en Latinoamérica y la circunstancia de que algunos países – aún los no coloniales- pronto buscarían modelos de desarrollo a seguir, conforme sus propias aspiraciones. Los países nacientes estuvieron en la búsqueda de un modelo de desarrollo para promover sus economías y realzar su independencia política. [2]

En esa perspectiva, el gobierno de los Estados Unidos inició una política de promoción tanto de la estabilidad política como del desarrollo regional, involucrando para ello una gran cantidad de científicos sociales tanto europeos como estadounidenses. Este proyecto sentaría el precedente de que, al igual de otros con similares propósitos fuesen denominados, en lo sucesivo, escuelas: El origen “escolar” de estas corrientes de pensamiento fueron perfiladas de la siguiente manera: “With generous support from the U.S. government and private foundations, a new generation of young political scientists, econo­mists, sociologists, psychologists, anthropologists, and demogra­phers published dissertations and monographs on the previously little-researched Third World states. An interdisciplinary modern­ization school was in the making in the 1950s. Prominent members of the modernization school -such as Daniel Lerner, Marion Levy, Neil Smelscr, Samuel Eisenstadt, and Gabriel Almond- were schooled in the functionalist theory, their modern­ization studies are inevitably stamped with the functionalist trademark as well”. [3]

Desde la perspectiva norteamericana, la promoción del desarrollo en Latinoamérica tendría esencialmente por objeto la erradicación de la pobreza. Poco hay que añadir al hecho de que tras este señuelo, se cernían los intereses geopolíticos, como el desaliento de tendencias regionales hacia la instauración de gobiernos socialistas, pero también la procuración de intereses comerciales del capital internacional. [4] El propósito de esa política de promoción de un modo “específico” de desarrollo fue muy clara: fomentar el crecimiento económico en el sur del continente, impulsando procesos de modernización e industrialización. Un itinerario predispuesto en etapas por Rostow, era ofrecido por las entidades promotoras como el paradigma teleológico, por medio del cual toda economía nacional “atrasada” podría llegar a convertirse indefectiblemente en la de un país moderno e industrializado. Las economías desarrolladas produjeron de manera permanente un “efecto demostración”.[5] Influenciada por los postulados keynesianos, esta corriente de pensamiento económico impulsó y condicionó a países para promover una mayor intervención estratégica de su aparato estatal en la conducción del desarrollo por medio de determinadas políticas públicas. [6]

Diversos gobiernos accedieron a recibir el apoyo directo desde el primer mundo, en tanto que otros optaron por variar la interpretación de esta política de modernización e industrialización implementando, contrario sensu, estrategias de industrialización dirigida a la sustitución de importaciones. Esta política si bien no fue del exitosa en todos sus propósitos -el social, por ejemplo- en veinticinco años logró elevar la renta nacional de determinados países, de tal forma que el periodo se llegó a conocer como “la edad de oro” del capitalismo internacional. [7] No obstante, la decadencia del modelo de modernización para Latinoamérica devino con el inicio de los años sesentas, provocando una debacle económica así como la elevación de los índices de pobreza. El crecimiento industrial iniciado exitosamente continuaría, esta vez, sin la adecuada planeación, dañando tendencias del desarrollo “tradicional” en campos económicos de importancia secundaria y mercados reservados a actividades artesanales y de subsistencia. Esta situación llevó a los analistas a cuestionar los postulados básicos de ese modelo de desarrollo, y a formular nuevas estrategias para superar la crisis.

II La escuela Estructuralista

Las propuestas que pueden ser agrupadas bajo la etiqueta de escuela estructuralista del desarrollo, son representadas principalmente por los científicos sociales pertenecientes a la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) establecida por la Organización de las Naciones Unidas en 1947. Esta expresión del “estructuralismo” latinoamericano, surge como una preocupación por estudiar los obstáculos que se le presentaban al desarrollo de la región, así como sugerir políticas para superarlos, si bien inicialmente su preocupación fue más práctica que académica. [8] La contribución original a los estudios sobre el desarrollo, se profundizó en la medida misma en que disentía de las teorías clásicas y ortodoxas. Desde su punto de vista de la Economía neoclásica contribuía en muy poco a la comprensión de los problemas del desarrollo y las disparidades mostradas por países desarrollados y subdesarrollados y, peor aún, la legitimación de los patrones de desarrollo adoptados por éstos últimos, que iban ineluctablemente en detrimento de sus propias economías. Así se inició la generación de una propuesta de análisis autóctona, para la solución de los problemas estructurales: “Si con el progreso técnico se logra aumentar la eficacia productora, por un lado, y si la industrialización y una adecuada legislación social van elevando el nivel del salario real, por otro, se podrá corregir gradualmente el desequilibrio de ingresos entre los centros y la periferia sin desmedro de esa actividad económica esencial”. [9]

Como exponente de esta escuela destaca Raúl Previsch quien, asistido de un destacado grupo de científicos sociales, se enfocó al análisis de la problemática del desarrollo socioeconómico de América Latina.[10] El concepto central de esta escuela fue la concepción del sistema económico mundial bajo un esquema de división del trabajo internacional, en términos de un centro de países industrializados que dominan y una periferia proveedora de productos básicos. Las nociones “centro” y “periferia” por su parte, subrayan las funciones que cumplen las economías subdesarrolladas en el mercado mundial, sin destacar para nada los factores político-sociales implicados en la situación de dependencia. [11] Ha sido importante también su propuesta holística, en el sentido de que el desarrollo y el subdesarrollo conforman un solo proceso, en el cual el centro y la periferia están estrechamente interrelacionados por medio de disparidades y asimetrías establecidas por comercio internacional, en tanto que forman parte de una sola economía mundial. En suma, han propuesto y demostrado tanto teórica como empíricamente, que los problemas del desarrollo de la periferia están localizados en el contexto de la economía mundial. [12]

La escuela cepalina encontró que el patrón de subdesarrollo mostrado por Latinoamérica tenía como premisa fundamental la exportación de productos primarios y para revertir sistemática y estructuralmente los efectos nocivos del esquema de desarrollo hacia fuera (out ward-oriented model), adoptando un modelo de desarrollo industrial asistido de políticas estatales para propiciar sustitución de importaciones o de desarrollo hacia adentro (in ward-directed). [13] En la perspectiva de Pinto, la práctica del modelo de sustitución de importaciones se caracterizó por ser altamente concentrador y excluyente (concentrating and exclusive), al por poner los frutos del avance tecnológico en manos de los poseedores del capital, excluyendo a la mayoría y exacerbando desigualdades en la distribución del ingreso. [14]

Esta escuela contribuyó en gran medida a la emergencia de la corriente denominada “desarrollista” que caracterizó buena parte de los esfuerzos de países de la región hasta bien entrada la década de los 70´s, inspirada ante todo, por una fuerte influencia tecnocrática y reformista (keynesiana?), pero con una peculiar mezcla de ideología antifeudal y antioligárquica, que cuestionaba los efectos perversos del capitalismo en la periferia, pero sin ser totalmente partidaria del socialismo o propugnar por un cambio revolucionario. A esta tendencia se le denominó también “estrategia de distribución y crecimiento”, pero fue mejor conocida como Alianza para el Progreso, la cual, sin embargo, sería abandonada por los países de la región con el advenimiento de regímenes militares y neoconservadores. A fin de cuentas, la CEPAL no fue capaz de construir una teoría del desarrollo coherente y sistemática, ganando muchos detractores. La tarea de dar mayor coherencia a sus postulados teóricos estaría reservada, más delante a Fernando Cardoso y Celso Furtado, en el marco de la corriente dependentista.

III Escuela Dependentista

Durante los años 60´s, esta corriente de pensamiento logró llamar la atención de un amplio sector interesado en el desarrollo latinoamericano, pues una de las razones por la cual esta corriente tuvo impacto fue por el hecho de que desatacados analistas hayan retomado el interés en el pensamiento social latinoamericano y más específicamente, en la problemática del subdesarrollo, postulando diversas teorías y soluciones estructurales. La producción intelectual de este círculo de analistas trascendió bajo la consigna de que los intelectuales latinoamericanos son importantes por que son la voz de quienes no pueden hablar por sí mismos. [15] Los principales exponentes ofrecieron la posibilidad de hacer una contribución autóctona a las ciencias sociales retando a las teorías ortodoxas, es decir, la de Modernización y la Estructuralista cepalina. Un texto clave en esta corriente de pensamiento fue el que se editó bajo en título “Desarrollo y Dependencia” cuya autoría se debe a Fernando Cardoso y Enzo Faletto. [16] Esta corriente de pensamiento apela a los sentimientos nacionalistas y descarga en la presencia del capital extranjero el fracaso de todo intento por desarrollar o fortalecer las economías nacionales y su secular condición de dependencia de los países desarrollados.

Los dependentistas proponían un mayor control nacional sobre el proceso de desarrollo, las inversiones de capital foráneo y su oferta para sacar de la miseria y subdesarrollo estaba cifrada en una ambivalencia: la reforma o la revolución social. Para explicar los orígenes de esta condición de dependencia y subdesarrollo, Cardoso y Faletto puntualizaron la importancia de los vínculos históricos del mercado mundial y la manera en que los grupos sociales internos logran establecer necesarias relaciones hacia fuera; “En primer lugar debemos caracterizar la dependencia como una situación condicionante. La dependencia es una situación en la cual un cierto grupo de países tienen su economía condicionada por el desarrollo y ex­pansión de otra economía a la cual la propia esta sometida[...] la dependencia está, pues, fundada en una división interna­cional del trabajo que permite el desarrollo industrial de algunos países y limita este mismo desarrollo en otros, sometiéndolos a las condiciones de crecimiento inducido por los centros de dominación mundial”. [17]

Para ellos, la dependencia alude directamente a las condiciones originarias de existencia y funcionamiento del sistema económico y del sistema político, mostrando sus vinculaciones entre ambos tanto a los que se refiere al ámbito interno de los países como al externo. [18] Para estos teóricos, el enfoque histórico es fundamental puesto explica la forma que adquirió la incorporación de las economías nacionales, luego del proceso de su independencia del mundo colonial respecto de los “centros hegemónicos”, ya que los países dentro de la matriz colonial, estaban destinados a exportar y no habían creado un mercado interno y por ello no lograron crear para sí una economía capitalista mercantil y manufacturera. Así, cada economía nacional sería una continuidad, desde su origen colonial, ya que quedó condicionada por la base económica de producción que en cada caso se implantaba. [19] Dentro de esta misma corriente y en un enfoque mucho más radical, Theotonio Dos Santos afirmaba que las regiones latinoamericanas habían adoptado una economía servil desarrollado en el marco colonial exportador. [20]

Cardoso y Faletto entienden que en ese marco de condicionantes históricas solo ha sido posible una vez que se rompe el pacto colonial y se procede a la formación del nacionalismo, para Dos Santos la dependencia tiene un carácter condicionante en el sentido que limita las posibilidades de tomar decisiones y medidas de control para favorecer su renta nacional, puesto que se está sujeto al subdesarrollo en una condición que definitivamente no se supera con más desarrollo capitalista. En el extremo radical y pesimista de la gama de posiciones de esta escuela, Gunder Frank, afirmaba que subdesarrollo y dependencia solo se superan “saliendo de la esfera de influencia del capitalismo”. Para Dos Santos, el desarrollo debe ser entendido como resultante de la formación, expansión y consolidación del sistema capitalista, pero también de sus propias contradicciones. [21] El punto de coincidencia de todos ellos, empero, radica en la certeza de que el subdesarrollo proviene la expropiación del excedente económico a los más y su apropiación por los menos. [22]

En el ámbito de las implicaciones políticas, esta corriente de pensamiento, si bien tenía un amplio margen de aceptación, al igual que la escuela Cepalina tampoco constituyó una teoría propiamente dicha, dadas sus divergencias poco sutiles y que a la postre producirían la escisión de sus partidarios. Muchos participantes en los debates suscitados al interior de esta corriente, han puntualizado que los estudios sobre la dependencia no pueden constituir una teoría, propiamente dicha, por no ser generalmente aceptadas las proposiciones emergidas desde ella, tanto como su visión, el marco teórico, sus perspectivas y más específicamente la construcción de un paradigma. [23] Los dependentistas teniendo una base común, se escindieron en dos alas perfectamente distinguibles: reformistas y marxistas, que generaron un prolífico y ruidoso debate. La mas obvia diferencia entre ellos es que sus análisis se fincan en dos marcos de referencia divergentes: unos en la interpretación neo-marxista, y otros en la propuesta de un modelo revisado empero, ambos flancos han mantenido su crítica a la teorías económicas convencionales y su paradigma de desarrollo.

Desde luego, la crítica de los reformistas está dirigida a las políticas iniciales de la CEPAL por considerarlas “desarrollistas”: Esta corriente dentro de la escuela dependentista se considera reformista, por el hecho de que mantuvieron la opinión de que es imposible resolver el problema de la dependencia, solamente reformando el sistema capitalista. Para la posición marxista, solo una revolución socialista puede resolver los problemas de la dependencia y el subdesarrollo. Las dos alas de la dependencia están mutuamente influenciadas: El ala marxista ha tendido a distanciarse de del “reformismo burgués” de la CEPAL omitiendo reconocer que su marco de trabajo proviene justamente del estructuralismo cepalino. Ellos tienen como preocupación central el articular una teoría de la dependencia, si, pero desde el marco teórico marxista, tomando un cauce distinto y una posición crítica de los que fueron los precursores de la teoría dependentista -Cardoso, Faletto y Gunder Frank- No obstante de éste último no descartan del todo sus posiciones radicales relativas a la imposibilidad del desarrollo en el capitalismo, expuestas en su tesis “Desarrollo del subdesarrollo”.

IV Un largo epílogo

En realidad, todo intento por reseñar la influencia que han tenido las tres escuelas a lo largo de la historia de América Latina, requerirá un balance crítico de sus aciertos y fallos. Así encontraremos que la escuela de la Modernización desplegó su influencia sobre la región solo como parte de la estrategia del Plan Marshall, cuya acción en el tiempo quedaría limitada al logro de los objetivos geopolíticos de Norteamérica, en el marco de la posguerra. Por otro lado, la teoría rostowniana dejaría al descubierto la engañosa estructura dialéctica de su concepción del desarrollo, al confrontar los países de la región con las realidades de la asimétrica relación comercial que siguió prevaleciendo el centro y la periferia, no obstante las propuestas rostownianas. En ese periodo, si bien se registra un notable impulso en algunas economías -Brasil, Argentina, México y, menor medida, Chile-, Previsch mismo encontraba las principales deficiencia que prevalecían como principal obstáculo para el desarrollo de las economías latinoamericanas: Los precios de las materias primas y aún los de los incipientes esfuerzos de industrialización no habían bajado conforme el progreso técnico en ambas esferas de producción (centro y periferia), pues mientras en el centro se desarrollaba la técnica abatiendo los costos de producción, los precios de productos consumidos por la periferia no decrecieron en su precio, por las retenciones de utilidades empresariales.

Así, el crecimiento de los ingresos en los centros industriales y en la periferia misma, no resultó proporcional al aumento de las productividades. Previsch mismo es el mejor vocero de las deficiencias del modelo de Modernización, al afirmar que aún cuando se conciba en la periferia un desarrollo industrial, parecido al del centro, “ello tendría un efecto de aumentar la intensidad de la presión de éste sobre aquella. Pues al no comprimirse el centro beneficio periférico en la medida necesaria, para corregir la disparidad entre la oferta y la demanda en los centros cíclicos, seguirían acumulándose las existencias de mercaderías en éstos, y contrayéndose la producción industrial y por consiguiente la demanda de productos primarios”, y agrega que en ello está la clave del fenómeno, según el cual los grandes centros industriales no solo habían seguido reteniendo para sí el fruto de las innovaciones técnicas en su propia economía, sino que seguirían en posición favorable para captar una parte del que surge en el progreso técnico generado en la periferia, sometiendo todo intento por lograr sus propias pautas de desarrollo tras el señuelo de la autarquía propuesta por Rostow.

Por su parte la escuela estructuralista, tiene su propia crítica desde el flanco dependentista al asumir que la situación de dependencia -reconocida por Previsch- se puede cambiar y de hecho se altera, según cambian las estructuras hegemónicas y las mismas estructuras dependientes. Estos cambios se pueden dar sin romper las relaciones de dependencia sino simplemente reorientándolas. Lo anterior, en virtud de que ya se advertían el proceso de deterioro de la influencia de la CEPAL, en conducción de políticas de estado así como en las economías regionales mismas. Ya desde los años sesentas se hicieron evidentes los signos de deterioro que apuntaban hacia un agotamiento de las modalidades asumidas por el funcionamiento de la economía y, por otro, la imposibilidad de que ésta se apoyara en las mismas bases teóricas, institucionales y operativas, como lo venía haciendo por influencia y guía de la CEPAL.

En la década de los setentas, se pierde el dinamismo industrializador que, a su vez, había creado condiciones para el estancamiento económico en los sectores primarios y agudizando conflictos sociales. Por lo que respecta a los postulados y la influencia de la escuela dependentista, los resultados no fueron distintos a los anteriores. Finalmente, lo que había ocurrido era que la industrialización había seguido caminos por completo diferentes a los postulados en la teoría, exacerbando problemas que supuestamente iban a poder solucionar. Las mayores dificultades, como dice Stay Reino, se dieron en la balanza de pagos, vinculadas a la necesidad de importar bienes de capital e insumos, el crecimiento y la marginación urbana, la persistencia de altos niveles de desempleo y subempleo, la distribución cada vez más regresiva del ingreso, el escaso dinamismo del mercado interno y el deterioro del sector agrícola son algunos de los fenómenos que se fueron generando con el avance de la industrialización y que en los años sesentas tenían ya un peso evidente en el escenario de la región latinoamericana. Las consecuencias de este histórico litigio por salir del subdesarrollo, se viven aún hoy.

Notas:

[1] Alvin Y. So. Social Change and Development. Modenization, Dependency and World-Systems Theory. Sage Publications. New York.1989; [2] Idem anterior; [3] Cirot., 1981 Citado por Alvin Y. So. Op. cit. Las cursivas son mías; [4] Alvin Y. So. Op. Cit. p. “ Third World countries are to modernize, they should be moving along the path that the United States has traveled, and thus should move away from communism”; [5] Véase a Walt Rostow. Las Etapas del Crecimiento Económico. FCE. México. 1961. En este estudio se resalta el modelo de desarrollo autosustentable que da inicio con la sociedad tradicional y termina con un estadio de sociedad de consumo masivo. En medio de estos dos polos de desarrollo, Rostow sitúa un momento denominado “de despegue”; [6] Rostow vio en los países del tercer mundo como un patrón similar a su teoría de movimiento hacia el desarrollo. Un país de Latinoamérica representaba un estadio tradicional con un incipiente cambio social. El cambio inicial se da con la emergencia de nuevos empresarios, la expansión de los mercados, el desarrollo de nuevas industrias. Denomina a este momento, “precondición para el arranque hacia el crecimiento”; [7] Entre los conceptos desarrollo y sistema capitalista se produjo tal confusión que se llego a suponer que para lograr el desarrollo en los países de la periferia es necesario repetir “la fase evolutiva” de las economías de los países centrales. Sin embargo, es evidente que el proceso capitalista supuso desde sus comienzos una relación de las economías centrales entre ellas y otra respecto a las periféricas; muchas economías subdesarrolladas -como es el caso de las latinoamericanas-, se incorporan al sistema capitalista desde los comienzos de la formación de las colonias y luego de los estados no-coloniales y en él permanecen a lo largo de todo su transcurso histórico, pero no debe olvidarse que lo hacen solo como economías periféricas. Los distintos momentos históricos del capitalismo no deben estudiarse, pues, con el afán de encontrar su repetición retrasada en los países de la periferia, sino para saber como se produjo, en cada momento particular, la relación entre periferia y centro”. Sobre este punto véase Alain Touraine, “Industrialisation et conscience ouvriere a Sao Paulo”, en Sociologie du Travail, 1961 ; [8] Cristóbal Kay. Theories of Development and Underdevelopment. Capítulo no. 5. London.1989; [9] Raúl Previsch. La Industrialización de América latina y algunos de sus principales problemas. Gurrieri, A. La obra de Previsch en la CEPAL: México. FCE. 1982. p. 177; [10] Destacan dos estudios de Hirschman: Economic Survey of Latin America, que vio la luz pública en 1948 sin ser firmado por el autor, así como The Economic Developement of Latin America and its Principal Problems, aparecido en 1961 y que es considerado como el Manifiesto de la CEPAL; [11] Fernando Cardoso y Enzo Faletto. Dependencia y Desarrollo en América Latina. Siglo XXI. Cap. 2. México 1969. p. 337; [12] Kay Op. cit. p. 27; [13] ibidem anterior; [14] Citado por Kay. Op. cit. p 27. [15] La influencia política de los dependentistas, ha sido notable puesto que, a diferencia de los exponentes de otras escuelas, su producción bibliográfica trascendió en inglés de manera que su penetración ha sido mayor en virtud de haber ampliado considerablemente la calidad y extensión al público lector en lengua inglesa. Aquí debe resaltarse la importancia de André Gunder Frank, quien realizó sus trabajos en Inglés que fue, desde luego, mucho más accesible en amplios sectores de analistas y críticos, que las producciones en español y portugués; [16] Esta importante obra circuló mimeografiada hacia 1967 y no fue publicado sino hasta dos años más tarde y trascendió al ingles hasta diez años después; [17] Cardoso y Faletto. Op. Cit; [18] Cardoso y Faletto. Op. cit. p. 338; [19] Ibidem. p. 343; [20] Theotonio Dos santos. El Nuevo Carácter de la Dependencia, en Ruy Mauro Marini y Theotonio Dos Santos. Coords. El Pensamiento Social Latinoamericano en el Siglo XX. UNESCO. 1999. p. 343; [21] Dos Santos. Ibidem anterior; [22] André Gunder Frank El Desarrollo del Subdesarrollo. En Ruy Mauro Marini y Theotonio Dos Santos. Op. Cit. p. 325; [23] Kay Op. Cit. p. 126

Bibliografía

Alvin Y. So. (1989), Social Change and Development. Modenization, Dependency and World-Systems Theory. Sage Publications. Capítulos 2 y 4. New York

André Gunder Frank (1999), El Desarrollo del Subdesarrollo. En Ruy Mauro Marini y Theotonio Dos Santos. (Coords.). El Pensamiento Social Latinoamericano en el Siglo XX. UNESCO

Cardoso, Fernando y Faletto, Enzo (1969), Dependencia y Desarrollo en América Latina. Siglo XXI

Dos Santos, Theotonio (1999), El Nuevo carácter de la dependencia. en Ruy Mauro Marini y Theotonio Dos Santos. Coords. El Pensamiento Social Latinoamericano en el Siglo XX. UNESCO

Kay, Cristobal (1989), Theories of Development and Underdevelopment. Capítulo no. 5. London

Marin, Mauro i (1979), Dialéctica de la Dependencia, México:Era. México

Previsch, Raúl La Industrialización de América latina y algunos de sus principales problemas. Gurrieri, A. (1982) La obra de Previsch en la CEPAL: México. FCE.

Rostow, Walt W. (1960), Las Etapas del Crecimiento Económico.1960

Stay Reino, Jaime (1994) La concepción inicial del Raúl Previsch y sus transformaciones. En Ruy Mauro Marini y Márgara Millán (Coords.) La Teoría Social Latinoamericana. Subdesarollo y Dependencia. El Caballito. Tomo II. México

Touraine, Alain (1961), Industrialisation ett conscience ouvriere a Sao Paulo, en Sociologie du Tavail, Brasil. Citado por Fernando Cardoso y Enzo Faletto. Dependencia y Desarrollo en América Latina. Siglo XXI. Cap. 2. México 1969.

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3 comentarios en “El Desarrollo del Subdesarrollo”

  1. fabricio alejandro dice:

    De las tres escuelas analizadas en los años 50, 60, 70 que recuerdo de memoria el subdesarrollo al desrrollo en lo que concierne a nuestro pais no puede competir, por el hecho ideal del pensamiento mexicano, como lo señalaba samuel ramos en el pelado mexicano, cuando no existe una cultura participativa activa, no se puede llegar a un desarrollo economico anhelado, en la escuela moderna, se nos platea la vision de poder competir antes las potencias mundiales como lo es, inglaterra y estados unidos, es dificil, en la escuela estructuralista de marx weber, pretende llevar acabo un analisis mas estructurado, con la vision puesta de poder sobrevivir antes los ataques de la forma de gobierno y finalmente la escuela dependiente, genera una especulacion filosofica, en el contexto de cambiar la forma de gobernar, para alcanzar una economia estable, se pueden generar cambios significativos, si se educa al ciudadano a respetar el sistema politico, economico y electoral, haciendo de lado a las instituciones y buscando el beneficio propio no se puede competir ante el mercado exterior; vease los casos de europa y estados unidos; que sus economias siguen creciendo y mexico sigue en la mediocridad del subdesarrollo politico.

  2. Rocío dice:

    Excelente análisis del Maestro Felipe Reyes Romo!!! Dolorosa realidad de mi País!

  3. SAUL ARELLANO dice:

    Felicitaciones, buena documentación.
    Habrá que ubicar la trascendencia de la CEPAL, en los diferentes países de acuerdo a sus niveles de apertura y a través de las décadas.
    A mediados del siglo pasado no podriamos pensar que Latinoamérica mantenía un entramado social homogéneo ni mucho menos. La diversidad cultural era tan basta que el mismo término, Latinoamérica, provocó problemas para ser concebido pues no significaba un espacio ideológico cohesionado.
    La principal línea de investigación promovida por la CEPAL serían asunto económicos.
    Es díficil pensar que de manera uniforme se planteara la idea de una reforma agraria, por ejemplo, para salir del letargo económico producido en países monoproductores y de productos primarios cuando las realidades sociales cambiaban radicalmente de un país como Chile, en donde fue aplicado exitosamente el modelo agrario a un país como Haití, que experimentaba una serie de problemas político-sociales.
    Hay que entender que el subdesarrollo, en efecto, se ha generado por una actitud de servilismo impuesto por los países centrales frente a los periféricos y sobre todo por la escision de las sociedades civiles y sus gobiernos, provocando pues, lagunas ideológicas que en su momento abrieron las puertas a pensamientos mercantilistas y que ahora facilitan que prevalezcan sin una muestra unísona de inconformidad.

    Como apunte; la CEPAL actualmente ya considera la zona caribeña dentro de su esfera de acción

    Saludos

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