Los Buenos, Los Malos y Los Olvidados

Escrito por on jun 19th, 2008 y archivado en De terrorismos a terrorismos, Ensayo y Opinión. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

De Terrorismos a Terrorismos I

Introducción

Una mirada crítica empleando la perspectiva de la historia que toma en cuenta la larga duración comprende a la etapa actual entrando en la fase final de la Era Moderna generada por el Sistema Capitalista.
Perspectiva crítica basada en la concepción marxista-leninista e impregnada de ánimo anarquista, concibiendo al capitalismo-imperialista necesariamente como la fase final de un sistema social en el cual sus contradicciones se agudizan y sus excesos son a tal grado perniciosos que resultan funestos para la humanidad y la biosfera.
Venimos siendo testigos en las últimas décadas de las consecuencias catastróficas que provoca el capitalismo desenfrenado con su multiindustria contaminante y sus efectos lacerantes: el calentamiento global, la extinción de especies, el agotamiento de recursos naturales y la degradación del medio ambiente…
Sin duda los ‘tiempos felices’ del mundo contemporáneo ya pasaron, no llegan a ser ni siquiera los ‘gloriosos treinta años’ que los franceses presumen, tomando en cuenta que desde comienzos de los años 70 del siglo XX el auge neocapitalista de la Posguerra se agota, agudizándose las recesiones recurrentes, tronando el orden monetario establecido en los acuerdos de Bretton Woods, abriéndole la puerta al retorno del Gran Capital que recupera para los oligopolios el control de las economías nacionales, imponiendo el neoliberalismo monetarista, implantando una política económica que revierte el control del Estado y la llamada ‘economía mixta’, dando paso al predominio de los monopolios, conduciendo al mundo entero a la agudización de la crisis que provoca la desregularización y el avorazamiento de las megaempresas que van en búsqueda de las ganancias fáciles e inmediatas, haciendo imperar la praxis crematística y dando preferencia al mercado por sobre la sociedad, por consiguiente afectando a la Naturaleza con un régimen de explotación exacerbado que se viene acelerando en las últimas décadas, provocando la crisis global: puesto que aunado a la afectación de la biosfera la vorágine capitalista-consumista se complica en un mundo sobrepoblado e intensamente dividido en sectores desiguales, cuya mayoría de habitantes sobrevive entre la pobreza y la miseria, presentándose como la consecuencia más perniciosa que engendra la desigual distribución de la riqueza, defecto prototípico de las relaciones de producción que establece el capital.
Para cuando la crisis capitalista acaece de manera simultánea a la crisis del Imperio, ahora que pretendían establecer de manera perdurable una pax americana de la pos-guerra-fría, procurando una hegemonía incontrastable, la que ha fracasado más que nada por los defectos intrínsecos del capitalismo imperialista y así monopólico al propiciar las ganancias desenfrenadas de unos cuantos conglomerados financieros e industriales y comerciales, exclusivos y excluyentes del trabajo social, tal y como son la industria militar, junto con la petrolera, la automotriz, la farmacéutica, y la transgénica, así como el agio de la banca-bolsa y paraísos fiscales. Puesto que la concentración de capitales en la oligarquía plutócrata quebranta el bienestar de las clases medias en los propios Estados Unidos.
A los ojos de los profanos parecería que repentinamente la ‘economía’ de la primera potencia mundial aparece quebrantada, sobre-endeudada y con déficit gigantescos. Para que así, en el cambio de un siglo a otro (del XX al XXI), el Imperio comienza a mostrar que también es un gigante con pies de…, si no de barro, sí de hierro y acero pero en proceso de corrosión.
En tal situación el XI-IX-MMI irrumpe como acto aciago, la explosión de la crisis que se convierte en un hito acentuando el proceso epigonal en el que ha entrado el capitalismo, en lo que viene a ser el tránsito hacia el período final de un Largo Siglo XX, como siglo-época que ha de terminar en la fecha simbólica del 2050.
La descomposición del sistema imperialista se agudiza y se hace más patente a través del complot del capital-poder que propicia el acto de terror civil más terrible de la Historia; el auto-atentado más calamitoso en la larga lista del Imperio, propiciando que el intervencionismo usamericano impulsado por su decadente establishment incremente la presión injerencista para resarcir su deterioro interno, encontrando las excusas que requiere para intervenir, soltando a los perros de la guerra en procura de capturar el petróleo del Asia Central a la par de que concreta la realización de la producción militar, base del auge norteamericano desde los años 40.
Un ejercicio histórico de larga duración nos hará ver que el terror mayor proviene del Imperio, y que el terror subversivo es una respuesta tardía y desesperada, propiciada y en algunos casos engendrada por el propio imperialismo de los occidentales, actuando con una intensidad de afectación mucho menor a la de las atrocidades fomentadas directa e indirectamente por el Imperio, y en sí, por el orden internacional capitalista que afecta al mundo entero condenando a millones de seres humanos a su explotación, o a su marginación y al hambre.
Una larga historia plagada de atrocidades patentiza la hegemonía usamericana, las intervenciones constantes en procura de generar las condiciones que favorezcan sus intereses es prácticamente un continum desde principios del siglo XIX, y cuya afectación debe de estar en la conciencia de todo latinoamericano no colonizado mentalmente.
De Terrorismos a Terrorismos pretende demostrar cómo procede el imperialismo capitalista usamericano: haciendo uso de complots y guerras, urdiendo intervenciones desestabilizadoras, presionando a gobiernos tercermundistas, apoyando el saqueo que efectúan sus empresas, controlando a los organismos internacionales, propiciando la deuda externa de la periferia, viniendo a ser capitalismo imperialista precisamente porque suele intervenir de manera abrupta en diversas naciones del mundo en procura de establecer un orden político que favorezca el predominio de los Estados hegemónicos, y sobre todo, en esta etapa, a los conglomerados transnacionales.
Así, de terrorismos a terrorismos se introduce en la Modernidad Epigonal previendo la complicación de la situación internacional: En este tránsito difícil en el que se advierte el peligro latente de que una forma de totalitarismo perfeccionado pueda establecerse en la medida en que las dificultades se vayan incrementando, generando una condición entrópica: el incremento del caos en la biosfera, por la dinámica de la tecnósfera y su depredación sistémica, conduciendo a un mundo bajo el control irrestricto de una kakistocracia capitalista más cargada a la represión y al control mediático. Viviéndose un proceso en el que gradualmente se irá coartando la libertad existente en la medida en que las dificultades económicas se agudicen. Situación para cuya realización pueden colaborar los complots del capital-poder a través de diversos actos terroristas de gran magnitud, cuya autoría intelectual siempre resulta obscura, mas no el quién se beneficia de ello: Quo Bono sino los imperialistas.
Desde que hay Estados, en las restringidas cúpulas gubernamentales se producen intrigas y conspiraciones para detentar el poder, son una constante en la praxis política, no hay que extrañarse de que así ocurra ni verlas como anomalías o hechos fantásticos, puesto que son procedimientos recurrentes realizados cual maquinaciones ejecutadas por grupos de poder o por el propio establishment de manera siniestra para conseguir fines aviesos y como tales deben ser analizados, sin caer en el error de despreciar o negar su incidencia. Nadie pretende que una ‘teoría de las conspiraciones’ explique la realidad sistémica, pero no por ello se debe negar que las conspiraciones del poder existan cumpliendo un rol de radical importancia en la dominación imperialista. Ocurriendo que de manera a posteriori se les suele descubrir cuando ya el daño está hecho ignorándose su característica de ser conspiraciones, cuando resultan más que evidentes en su sincronía a los ojos clínicos de quién sea capaz de entender el juego oculto de los imperialistas, realizando un ejercicio de indagación crítico y diacrco-sincrónico.
Por todo ello, de terrorismos a terrorismos es un tema escabroso y difícil pero necesario para comprender el mundo actual a través del análisis al pasado imperialista, para así proyectar una advertencia hacia el peligro de un futuro inmediato dominado por el capitalismo totalitario perfeccionado.

DE TERRORISMOS A TERRORISMOS 1

LOS BUENOS, LOS MALOS Y LOS OLVIDADOS

La pauta es conocida: otro gran asesino, Saddam Hussein, también recibió apoyo mientras cometía sus peores atrocidades, cambiando de estatus sólo cuando desobedeció (o malinterpretó) las órdenes. Hay una larga serie de ejemplos similares: Trujillo, Mobutu, Marcos, Duvalier, Noriega y muchos otros. Los crímenes no tienen consecuencias importantes; la desobediencia, sí.
Noam Chomsky

Durante la Guerra Fría la humanidad estuvo ‘crucificada’ entre dos polos imperialistas liderados por las dos superpotencias bajo cuya égida se repartían el mundo con el apoyo de sus ‘aliados’. En realidad la Guerra Fría (de una manera no convencional) fue la ‘tercera guerra mundial’ entablada entre USA versus URSS, sin que se diera un enfrentamiento directo, como guerra declarada, puesto que las armas nucleares potenciaban la destrucción del Planeta en caso de que se hubiese llevado a cabo propiamente la tercera guerra mundial para dirimir la disputa ente los dos bloques. Pero de manera indirecta, durante más de cuatro décadas, continuamente se estuvieron enfrentando, ya fuese en guerras regionales en las que cada superpotencia apoyaba a una nación rival (como en la guerra de Corea o de Vietnam), o en otros casos en conflictos de menor intensidad, estando en permanente disputa por posiciones geoestratégicas, en lo que el apoyo de la URSS a la Revolución Cubana fue el único caso de franca intervención rusa en América (que se explica por la propia cerrazón de los yanquis que orilló a los cubanos a buscar la ayuda de la otra superpotencia). Continente en donde la hegemonía de los estadounidenses se había venido gestando desde el siglo XIX, para que durante el siglo XX, salvo contadas excepciones en el Cono Sur, en donde había países aún reacios a que se instaurase del todo la hegemonía norteamericana, estando más vinculados a los europeos en lo que se refiere a la importación de capitales, pues hasta bien entrado el siglo XX Gran Bretaña, Francia, Italia y Alemania –después Japón, ahora China e India-, le han disputado a los capitales norteamericanos Suramérica.
De ahí el que intentaran, e intenten, oponerse o paliar la hegemonía que baja de Norte a Sur procurando la dominación designada por la Doctrina Monroe, la que con el sistema político económico neocolonialista, cual evolución de las formas de imposición imperialistas, no requieren de la dominación política directa, efectuada in situ, con un gobierno intervencionista designado desde la metrópoli, sino que prefiere llevarse a cabo de manera indirecta, con gobiernos comparsas que en mayor o menor medida acepten funcionar acorde con los intereses que impone la economía capitalista que tiene su matriz en Norteamérica o en otros países hegemónicos.
Implementándose una forma de dominación más de carácter crematístico que propiamente política, puesto que lo fundamental en la modernidad que establece el capitalismo industrial radica en la garantía que los Estados le otorgan a las empresas para desenvolverse aplicando el modo de producción capitalista, tal y como se llevó a cabo durante décadas en el Tercer Mundo bajo el patrocinio del propio Estado, con una fórmula de economía mixta que funcionó hasta los años setenta en Iberoamérica; y que como economía keynesiana, en los propios Estados Unidos (EU), coadyuvó a superar la crisis mundial que afectó al capitalismo durante la cuarta y quinta década del siglo pasado; en cuya etapa de superación jugará un papel preponderante la producción destinada al armamento en ruta hacia la Segunda Guerra Mundial. (Es el caso, primero, de Alemania, y después de los propios Estados Unidos).

Línea de progreso continuo, dinámica fundamental del desarrollo capitalista que prosigue durante la Guerra Fría. Para que a partir de fines de los años setenta fuera substituida por el neocapitalismo que daba paso a consolidar al sistema bajo el imperio de las transnacionales, en lo que se dará a conocer como la política-economica neoliberal; la que pugna por el predominio del mercado, esto es, sin ambages, propiciar que las grandes empresas capitalistas con el favor de sus Estados adquieran ventajas para acaparar los mercados, teniendo las condiciones de producción más óptimas posibles, incluso siendo favorecidas por la práctica del dumping, en lo que viene a ser una versión más de la farsa del librecambismo.
Capitalismo monetarista en el que los grandes consorcios compuestos por empresas de primera magnitud se asocian con el capital financiero de poderosos bancos y casas de bolsa, apuntando hacia la periferia para establecer allí sus industrias y mercados subordinados, buscando afanosamente el incremento del capital-dinero, las ganancias fáciles que pueden obtener en la bolsa de ‘valores’ y también aprovechándose de las altas tasas de interés que se imponen en la cadena de bancos que se apropian de un mundo convertido en un mercado monetario (lo que el vival de G. Soros agradece), llevándose la parte de los tiburones, e incluso, aprovechando los paraísos fiscales y el lavado de dinero de narcos y mercaderes de la muerte, pues la plutocracia, ya lo sabemos, actúa sin escrúpulos.
Llegándose así de manera plena a la etapa que los marxistas califican como el Capitalismo Imperialista, en la versión de Lenin, la última fase posible de tal modo de producción, o mejor debemos decir, de un sistema capitalista de por sí tan complejo, el que partiendo de ser básicamente eso, un modo de producción, como lo estipulaba Marx, con su desarrollo dialéctico ha pasado a ser un sistema internacional imbricado que crece pleno de superestructuras posibles debido precisamente al potencial productivo de la Máquina (La Gran Industria), cuya tecnología se acrecienta y perfecciona de manera continua aprovechando la reinversión de capitales.
Siendo el caso de que este neocapitalismo ha tenido un crecimiento asombroso debido en mucho a la escalada armamentista que se viene efectuando entre las potencias occidentales desde la Primera Guerra Mundial, lo que durante el tiempo de la economía keynesiana se complementó con la promoción del gasto social que elevó el nivel de vida de las clases medias. En lo que la industria capitalista parece verse condicionada a establecer tal tipo de crecimiento por los imperativos que los grandes consorcios tienen de invertir capital a gran escala en la procreación de armas contando, por supuesto, con el aval del Estado que les garantiza la realización de estos artefactos mortífero-destructivos, proceso histórico que tras del triunfo de los Estados Unidos ahora se está consolidando, pues los ‘halcones’ procuran a toda costa incrementar su ventaja militar para apuntalar su hegemonía, la que si no puede ser del todo mundial, combinándola con alianzas y compartiendo intereses con las otras potencias nucleares procuran redondear.

Durante la Guerra Fría, tener como rival a otra superpotencia les garantizó a los gorilas militares se les concedieran altísimos presupuestos gracias a los cuales pudieran librar la carrera armamentista produciendo cualquier cantidad de armas en serie garantizando un progreso acelerado como no se había conocido en la Historia de la Humanidad. Era frecuente que los militares emplearan el chantaje para conseguir que sus proyectos tuvieran prioridad y así la ciencia se concentrase en fabricar tecnología bélica, poniéndose a su servicio y convirtiéndose en una tecno-ciencia; concentrando recursos y personal humano altamente calificado en un porcentaje muy superior al que se empleaba en otras áreas de la ciencia sin aplicación bélica. Debido a la presión que existía en ambas superpotencias, los militares solían justificar las altas partidas monetarias requeridas para el diseño, fabricación y pruebas, asustando a los gobernantes en turno, contándoles un supuesto avance muy superior logrado por el enemigo que tenía que ser de menos reducido o igualado, para lo cual se requería de mayores recursos, y así de manera sucesiva se establecía la escalada armamentista.(1)

La Guerra Fría se libró en varios frentes, tanto en la geografía política como en los rubros económicos y en las lides diplomáticas, lo mismo que en la propaganda ideológica. Pero lo cardinal vino a ser la guerra económica, la competencia por el progreso industrial-tecnológico fue determinante para decidir al triunfador de la contienda; la diplomacia y el espionaje también jugaron un papel preponderante para que la potencia naciente que venía a ser la URSS pudiera estar en condiciones de competir con el coloso de América, a manera de ser un condicionamiento histórico-estructural que significó la desventaja drástica y a fin de cuentas definitiva que le causó la derrota final y su desaparición. El paso de la Rusa zarista a la Unión Soviética representó un salto violento de un Estado semifeudal a una economía industrial, con un enorme esfuerzo llevado a cabo a marchas forzadas, bajo un régimen social que debió significar una alternativa superior al capitalismo –campeón en gestar lacerante desigualdad y engendrar cruenta injusticia-, pero desgraciadamente, por la presión que ejercieron los occidentales durante toda la vida de la Unión Soviética, la propuesta teórico-practica marxista-leninista no pudo cristalizar en una sociedad que significara la emancipación dialéctica propuesta por el materialismo histórico.

El socialismo encuentra serios problemas para sustentarse, no pudiendo seguir internacionalizándose, sino que va a verse compelido a encerrarse en sí mismo con la titánica tarea de construir una sociedad industrializada e igualitaria. Lo que no debió de obstar el seguir buscando la internacionalización del socialismo, pero tras la eliminación de Lenin, el acaparamiento del poder por Stalin y la transterración de Troski, la URSS se encerró tras la ‘cortina de hierro’, instaurándose el reinado del terror hacia dentro. Anulándose la posibilidad de intentar expandir el socialismo en Occidente, lo que de llevarse a cabo en las décadas de los años veinte y treintas le hubiera complicado en serio la manutención del status quo a las potencias capitalistas que a la sazón pasaban por una etapa crítica que había comenzado en la posguerra y se incrementó tras la recesión iniciada por el crack de Wall Street en octubre de 1929. En vez de lo cual, al instaurarse un régimen de terror dentro de los propios territorios de la URSS, si alguien resultó beneficiado fueron las naciones euro-occidentales.(2)
El pseudosocialismo represivo hacia dentro, con la dictadura de un tirano al frente de un partido único de Estado, dio lugar al régimen totalitario soviético, contra el cual solo Hitler pudo hacer algo similar –pero desde el sistema capitalista-, para que contrapuestos se convirtieran en los causantes de la hecatombe y secuelas de terror más patéticas de la Historia. (Ese par de locos fueron causantes de la muerte de millones de seres humanos como ningún otro ‘Anticristo’ antes y después de ellos lo hayan causado. Ya indicaremos más adelante la aparición de otros gorilas después de la Gran Guerra que tienen récord de muertos espantable, pero ninguno se les acerca a estos dos, aunque, no debemos olvidar a Mao y su señora esposa…).
La hostilidad occidental condicionó a los soviéticos a procurar una industrialización vertiginosa obligando al régimen a desviar recursos que pudieron haberse empleado en gastos sociales para el beneficio de la población. A diferencia, la URSS presionada y afectada por la paranoia de Stalin concentró la generación de recursos en la industria bélica, la policía y el espionaje, convirtiendo a Rusia y demás Repúblicas Soviéticas en una cárcel en donde imperaba el terror y los trabajo forzados, bajo la vigilancia de la policía secreta y del ejército; no pocos disidentes fueron a dar a Siberia, campo de concentración gélido en el cual en calidad de esclavos se les utilizó en la construcción de infraestructura.

Ya sabemos que a fin de cuentas la URSS no fue capaz de soportar el tren de marchas forzadas que le representaba industrializarse y crear un arsenal similar al de sus rivales. En lo que las características fundamentales del sistema capitalista resultaron superiores, puesto que como imperialismo viene a ser una forma de depredación mucho más avanzada y eficaz que la establecida por los soviéticos. Pero el caso es de que el ‘imperio del mal’ les sirvió a los ideólogos del ‘imperio del bien’ para justificar algunas de las peores fechorías cometidas en la Historia. Condición en la que el manejo ideológico les permite darse el cariz de ser los ‘buenos de la película’, generándose en los sujetos alienados dentro de la esfera de influencia imperialista una mentalidad enajenada que percibe la realidad tergiversada, así como en los agentes partícipes en las actividades imperialistas una falsa conciencia, tragándose sus propias mentiras; aspectos que resultan ser de radical importancia en un mundo barnizado por la ‘opinión pública’ generada desde la industria de la información. El creerse que se está haciendo el bien, aunque se haga el mal, imponiendo la supuesta democracia, libertad y justicia capitalista, en la que el fin justifica los medios, haciendo que el imperativo mayor proceda: los negocios internacionales: ¨apoyando a los aliados y acabando con los ‘comunistas’, aunque se reprima a todo un pueblo, sobre todo si está aislado -olvidado por el resto del mundo, como fue el caso del Timor Oriental-, y si el resto del mundo no lo sabe o finge no saberlo y nosotros, los patrocinadores del genocidio, volvemos ineficaces las gestiones de la ONU, y coronando el atropello hacemos grandes negocios con el régimen opresor, vendiéndole las armas y asegurando su petróleo…¨.(3) A pesar de ello el ‘imperio del bien’ logra proyectar su engañosa apariencia ante la opinión pública internacional manipulada por unos mass media que son de idéntica naturaleza capitalista, siendo cómplices en las peores atrocidades, contribuyendo a confeccionarle la máscara al Tío Sam, para que el mundo no advierta su perfidia.

El capitalismo imperialista disfruta su triunfo y festivo impone el ‘libre flujo de capitales’ para que el mundo siga su marcha progresiva bajo los auspicios de la égida estadounidense, que de esa manera salva a los pueblos de que cayesen bajo las garras del ‘imperio del mal’. Hacer creer a la opinión pública y a sí mismos que la lucha es por la libertad, la justicia y la democracia les dota de una condición mental preñada de ideología autojustificante, propia del estratagema de dominio que articula la conciencia política burguesa, puesto que los supuestos postulados procurados como desideratum: la igualdad, la libertad, la justicia, se manejan como consignas en cuya procuración se pueden cometer actos inversos al propósito simulado y sostenido virtualmente como retórica diplomática, praxis de simulación que permite justificar el predominio imperialista. La proclama de valores políticos manejada como pantalla ideológica cual medio de difusión en el que se proyectan imágenes procesadas a su conveniencia, sirviendo de velo que oculta la cruenta realidad, les permite manipular a la opinión profana. Simulación peliculezca que falsifica los hechos relevantes que así se presentan a los ojos el mundo con el propósito de conseguir la aceptación, la complacencia o la indiferencia de las masas anodinas, la que se produce con el patrocinio de las agencias internacionales de noticias y los medios masivos de difusión en poder de monopolios capitalistas.

Pues bien, los occidentales desde las épocas de las Cruzadas han justificado en una supuesta divinidad de la que se dicen representantes el cometer fechorías y atrocidades contra el otro, amparándose en la patente de ‘asesinos de dios’ que les confirió el Vaticano.(4) Desde las Cruzadas católicos europeos sienten tener justificadas sus tropelías, pues las cometen para ‘civilizar’ e implantar los valores ‘cristianos’ que se pretenden universales desde la catolicidad, prerrogativa de la conciencia europea que se verá reforzada con el racionalismo absolutista burgués que se implanta con la Ilustración y las Revoluciones norte-americana y francesa.

Si los castellanos emplearon ‘el requerimiento’ para catolizar a los aborígenes precolombinos, los anglosajones se ampararán en el ‘destino manifiesto’ para establecer a sangre y fuego la civilización protestante en Norteamérica, y desde entonces hasta la fecha se anuncian como los campeones de la libertad y la justicia que exportan a medio mundo, añadiendo un supuesto celo por mundializar la democracia.

Desaparecida la Unión Soviética los Estados Unidos bajan un tanto cuanto la intensidad en la productividad de la maquinaria bélica, pero como de manera sistemática-estrutural e institucional este Estado está configurado para que la industria bélica encabece su desarrollo, la maquinaria armamentista no podía desarmarse, sino que habrá de reactivarse ya en el siglo XXI. Quizá durante la administración Clinton se redujera un tanto esta dinámica macabra, aconteciendo que en la estación satelital internacional la participación de otros países avanzados en tecnología aeroespacial estuvo condicionada a que el proyecto se concentrase por completo en programas de investigación pacífica, cosa que no le gustó al Pentágono. Pero he aquí que con los ‘halcones republicanos’ la situación estaría destinada a dar un giro radical, por sus propios intereses y/o por la tragedia del 11 de septiembre del 2001.(5)

Durante la Guerra Fría para mantener la producción bélica al alza los militares de USA requerían de exaltar al maléfico rival; así ocurrió que de pronto la URSS estaba por delante de los EU en algunas áreas de la carrera armamentista, y si no lo estaba pues así convenía manejarlo en las estadísticas, asustando al contribuyente que en la ‘prima democracia’ del mundo no sabe cómo emplean los militares el dinero del erario, billones de dólares gastados en los ‘proyectos negros’ que ocultan por completo lo que se realiza en sitios como la ultra secreta Base 51; además de que exagerar el peligro soviético fue la excusa perfecta para justificar su intervención en la periferia.(6)
Pero toda vez que el ‘imperio del mal’ desapareció, ante la carencia del rival que justificara el predominio de los ‘halcones’ había que inventarse otro ‘maléfico rival’ contra el cual contender en la sempiterna lucha que el ‘bien’ entabla contra el ‘mal’, lucha que garantice las ganancias capitalistas. Así contemplamos la aparición de los cárteles del narcotráfico como el enemigo número uno de la democracia mafufa de USA, pues hasta ese entonces la CIA y demás organizaciones criminales internacionales de los EUA se habían hecho de la vista gorda ante el problema del narcotráfico, si no es que ellos mismos lo fomentaban, pues en aquellas décadas no era prioridad combatir a las mafias de narcotraficantes que infestaban los EU (¿en pasado?) dándole su sazón a la american way of life. Pero ante la desaparición del supermonstruo había que conformarse con ese otro monstruo chiquito que es el narcotráfico, engendro neto del sistema capitalista. Así que a los grandes cárteles se les amplificó su potencial bélico para que parecieran dignos rivales de los ejércitos nacionales, cuando que en realidad su nivel no daba para tanto, el narcotráfico bien puede ser combatido con las fuerzas policíacas a condición de no verse saboteadas por la corrupción que el narcotraficante multimillonario en dólares les engendra.
Resultando entendible que los Estados no traten de suprimir al narcotráfico sino tan solo paliarlo, manejarlo, puesto que juega un papel preponderante en la distribución de los flujos de capital en algunos países subdesarrollados en donde es fuente de recursos insustituible –como es el caso de Colombia-, mientras que en la contraparte del mercado, el flujo del lavado de dinero alcanza proporciones exorbitantes; y el que se incremente el número de drogadictos propicia el gran negocio en el mercado de los enervantes, el círculo vicioso de la oferta y la demanda, o la demanda que incrementa la oferta, el caso es de que junto con la venta de armas, el narcotráfico es el segundo gran negocio del capitalismo criminal que florece de manera yuxtapuesta al capitalismo de las estafas ‘legales’.

Pero si los narcotraficantes por sí solos no eran suficiente rival para justificar la continuidad del belicismo yanqui, se tuvo que activar a otro monstruo generado por los EUA en la etapa final de la Guerra Fría, para ser precisos, el monstruo más peligroso que deambula por un mundo en el que la desigualdad impera, el que no puede ser peor cosa que el terrorismo.

Por sus caracteres culturales y su tradición histórica la civilización occidental ha tendido a confrontarse con sus ‘antípodas’ asiáticos desde que los griegos aqueos se encargaron de invadir el Asia en busca de saquear a la rica Troya; incluso y cuando sus rivales eran otras culturas indoeuropeas, pero ya propiamente asiatizadas, consolidadas como imperios con el modo de producción despótico tributario. O para cuando la dinastía de los aqueménidas dominaba toda el Asia Menor e incluía a Egipto, portentoso Imperio contra el que se confrontan los helenos en las conocidas ‘Guerras Médicas’ –tema central de las indagaciones que Heródoto realiza en el siglo V a.C. Gestas con las cuales la rivalidad Europa versus Asia no hacía sino comenzar. Prosiguiendo a través de los siglos con nuevos episodios, ya desde finales del primer milenio, y principios del segundo de la Cristiandad, cuando los musulmanes herederos de la tradición asiática en el Medio Oriente y sus extensiones por el Magreb, continuando con la expansión inspirada en la Guerra Santa contra los infieles, penetran en Europa dominando a España durante casi ocho siglos.
Las Cruzadas son la historia más conocida de este otro episodio de la rivalidad secular, para cuando los europeos católicos por primera vez salen de Europa para marcar su presencia en el Levante. Pero son motivos no desligados de ambiciones político-económicas, lo que explica el por qué la Cuarta Cruzada se dirigió a atacar Bizancio, incitados por los venecianos.
El caso es de que en resultas de la vecindad, durante todo el segundo milenio habrá choques entre los europeos y los musulmanes en torno al Mediterráneo, al Asia Menor y al Levante, exacerbándose una rivalidad que no hace sino seguir acrecentándose hasta la fecha, teniendo por fundamento una perspectiva religiosa distinta que opone al Islam, considerado como la recuperación de la verdadera tradición revelada monoteísta de raigambre semita, contrapuesta por el propio profeta Mahoma al cristianismo paganizado de los católicos; lo que conduce a la confrontación entre la triada de culturas monoteístas seguidoras del Libro, porque en tal contexto los judíos son el tercer grupo en discordia…

Cuando los europeos se modernizan al ir estableciendo el sistema capitalista se transforman en un tipo de cultura seglar que tiende hacia el materialismo, penetrando como una cultura ‘diabólica’ en el Oriente, haciendo que la rivalidad y el odio se atizaran porque a las diferencias religiosas hay que aunar las político-economicas que configuran dos modos de vida diametralmente distintos.

Debido a esta secuela histórica aquí apenas esbozada, la rivalidad entre Occidente y el Islam habría de entrar en otra etapa, provocando la actual modalidad terrorista, con la cual los musulmanes responden a la presión imperialista ejercida por las potencias capitalistas, de manera tal que los EUA tengan el monstruo propicio que les sirve de sparring para mantener y fomentar la creciente belicista que conmueve al mundo. Estando en claro que Occidente junto con Israel han venido golpeando a los musulmanes en las últimas décadas, lo que ha provocado la virulenta reacción terrorista que hoy nos conmueve. En lo que es de entenderse que el terror de Estado provoca una reacción violenta de fuerzas religiosamente nacionalistas que se vuelven extremistas después de sufrir décadas de miseria y opresión; atrocidades propias del colonialismo y del neocolonialismo agravadas aún más en el Medio Oriente por el establecimiento a rajatabla del Estado israelí. En esa pequeña porción de tierra cargada de una historia que la desborda por la sobre-posición que a destiempo los cananeos, los hebreos y los musulmanes han implementado en torno a Jerusalén, pequeño espacio que no puede contener tanta historia facultando el que ambas partes (judíos y palestinos o palestinos y judíos) aludan a tener derecho ancestral sobre el territorio. Siendo el caso de que si los Palestinos son débiles ante Israel(7), se han visto orillados a cometer actos suicidas en el más espantoso de los terrorismos, solo factible por el fanatismo religioso de los mujahedines, detrás de los cuales puede haber lideres ‘espirituales’ perversos alentando a sus fieles para que se inmolen matando a víctimas inocentes sacrificadas de una manera atroz, pues son simples civiles que no tienen culpa en su desgracia, como sí la pueden tener los políticos y los militares, pero como los poderosos están bien resguardados: ‘pagan justos por pecadores’.

Mas ahora se vuelve pertinente recordar lo ya consabido: fueron los propios servicios de inteligencia estadounidenses junto con la OTAN quienes fomentaron el resurgimiento de la ‘guerra santa’ contra los infieles, patrocinando a los mujahedines, guerreros del Islam que fueron la punta de lanza con la cual se asestó la derrota que inició la debacle de la URSS, en lo que Afganistán pasó a ser la construcción del catafalco del sistema soviético. E incluso Saddam Hussein venía siendo ‘beneficiado’ con potencial bélico, cortesía de los aliados del Tío Sam, para enfrentarlo al peligro mayor que para Occidente representaba por aquel entonces el renaciente ‘fundamentalismo’ islámico encabezado por el Ayatollah Johmeini en Irán, líder religioso que hizo huir al Sha, es decir, al hasta entonces buen títere de los designios occidentales, el que fuera colocado como líder de ese rico país petrolero tras el golpe de Estado promovido por la CIA y los servicios de inteligencia británicos MI-6 en 1953, con el cual destituyeron al primer ministro Mossadesh, quién recién había nacionalizado el petróleo (1951). Todo sea por el sacrosanto oro negro; a veces las potencias occidentales concentran alianzas en afán de obtener el petróleo: ‘uno para todos y todos para uno’.

La guerra Irak versus Irán fue un golpe maestro de la inteligencia imperialista occidental, pues en esa temible guerra que duró ocho años ambas naciones, ciertamente preñadas de un furor marcial, se destrozaron ante la complacencia de los occidentales y de los sionistas. Pero entiéndase, si Saddam Hussein es un monstruo, qué duda cabe de que las peores fechorías de que lo acusan hoy sus hacedores las cometió en aquellos tiempos en contra de los iraníes, de los kurdos y de los iraquíes shiitas, sin que entonces los cínicos promotores de la ‘libertad’ se preocuparan por defender los derechos humanos de aquellos otros pueblos, sino que tal genocidio y tan cruenta guerra fue perpetuada con armas químicas producidas con elementos proporcionados por los occidentales.
Así es que sí, Saddam Hussein es un frankenstein, sí, pero es un monstruo fabricado por quienes hoy lo acosan. O incluso, más que eso, Saddam Hussein es su idiota útil preferido, primero utilizado para atacar Irán, y a quien después le hicieron morder el anzuelo para que invadiera Kuwait…(8).

Lo preocupante para el mundo entero es que la división tajante entre el terrorismo de Estado ejercido por las potencias occidentales y el terrorismo de los subversivos se expande como reguero de pólvora incendiando a la ya de por sí maltratada Tierra-Humanidad. (Continuará).

Crisol # 167. Agosto del 2002.
(1) Sr. Presidente, Sres. Secretarios, miren que bombota tan grandota acaba de hacer explotar el enemigo, la foto recién la ha captado uno de nuestros satélites espías; que por cierto, ellos ya tienen un nuevo tipo de satélite con mayor poder de resolución….
(2) Si a alguien le convino poner al frente de la URSS al temible y nefasto Joseph Stalin fue a los propios occidentales. A fin de cuentas ellos coadyuvaron –los alemanes- a que la revolución bolchevique triunfara instaurando en el poder a Lenin, y muy posiblemente ellos maquinaron para quitarlo y dejar a Stalin al frente de la URSS….
(3)Trátese de uno de los peores genocidios efectuado durante la Guerra Fría, perpetuado a partir de 1975 por el Estado Indochino con el respaldo de Washington; genocidio al que podemos considerar un conspicuo ejemplo del manejo ideológico imperialista propiciado por los servicios de inteligencia estadounidenses, ocultando los campos de concentración, la tortura y las hambrunas perpetuadas por un aliado del ‘mundo libre’. Vid. Noam Chomsky. La Segunda Guerra Fría. Cap. V “Estados Unidos y el Timor Oriental”. Crítica. 1984.
(4) De cierto que en el Islam se da un comportamiento semejante, y no solo desde el Medievo, sino que en nombre de sus dioses los hombres se han estado combatiendo desde la Edad de Piedra.
(5) Situación a analizar con más detalle en una próxima entrega. Por lo pronto se constata que W.C. Bush y sus chicken hawks se acaban de salir con la suya al promulgar un presupuesto militar para el año fiscal en curso por 355,400 millones de dólares… Agencia EFE. Washington 23-X-02.
(6) Procedimiento chantagístico ya consabido, revelado por Noam Chomsky: “…: la amenaza soviética ha venido siendo manipulada por los Estados Unidos contra amenazas a la dominación estadounidense planteadas por fuerzas autóctonas, por más que tales fuerzas autóctonas puedan volverse hacia la Unión Soviética en busca de apoyo frente a los ataques de los Estados Unidos. Y ello sigue siendo válido hoy. Una vez más el comportamiento de la superpotencia enemiga es simétrico a este respecto”. Op.Cit. : 11.
(7) Una auténtica potencia militar, con un arsenal nuclear que está por saberse su potencial. Armada por los europeos occidentales y por los Estados Unidos, quienes destinan, en cifras concernientes al 2,000, 1,900 millones de dólares en ayuda militar y 1,200 en asistencia económica; y así quieren ser intermediarios por la paz…
(8) Se dice que Saddam Hussein consultó con la embajadora de los Estados Unidos en Irak tanteando la posible reacción que tendrían los norteamericanos si invadía Kuwait (país al que le debía una millonada como saldo de sus gastos de guerra contra Irán), y taimadamente la embajadora le respondió que ningún tratado de ayuda mutua ligaba a su país con Kuwait. (Dicho por Samir Amin, en una entrevista a Proceso 1316. Anna Marie Mergier. 20-I-02 : 52). A decir de Chomsky, Hussein malinterpretó la disposición de Washington a realizar invasiones; pues los yanquis invadieron Panamá en aquél año para sacar a otro de sus monstruos: Manuel Noriega y pusieron en su lugar a un presidente títere: Endara. Pero Saddam no era nadie para hacer lo mismo, y una vez que mordió el anzuelo su transfiguración en un ex-aliado se había fraguado, pasó de ser ‘nuestro hombre fuerte’ a la ‘bestia de Bagdad’. Noam Chomsky. Estados Canallas. Paidos. 2001 : 34-36.

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