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Los Movimientos Sociales y el Poder

Escrito por Jorge Alonso | 11 de Junio de 2008 | Categorias: Reseña de Libros | Tiempo de Lectura: 11m 6s | Leido 110 veces.


Varios autores escribieron un libro, que se terminó de imprimir en diciembre de 2007 y su distribución se ha ido haciendo en 2008. Le pusieron por título Los movimientos sociales y el poder. Se trata de un libro de pensamiento alternativo, impreso en medios alternativos (Taller editorial La casa del mago, Guadalajara, 2007, 371 páginas). Está compuesto por diez textos de autores mexicanos y extranjeros sobre la marcha de la Otra campaña impulsada por el zapatismo, y acerca de la importante coyuntura que se abrió para México en el año 2006, enmarcada en la dinámica latinoamericana. Participan en esta propuesta el psicoanalista mexicano radicado en Guadalajara Raúl Páramo, los académicos y militantes tapatíos Rubén Martín, Jorge Regalado y Rafael Sandoval, la antropóloga y académica mexicana muy cercana al zapatismo Adriana López, el intelectual “desprofesionalizado” radicado en Oaxaca Gustavo Esteva, la académica mexicana con amplia militancia popular en Bolivia Raquel Gutiérrez, el filósofo de origen argentino radicado en Puebla Sergio Tischler, el intelectual uruguayo especializado en América Latina Raúl Zibechi y el sociólogo irlandés que se ha destacado por sus aportes al marxismo autonomista John Holloway, quien ha provocado grandes discusiones por sus tesis de que hay que cambiar el mundo sin tomar el poder. Quiero compartir las principales pistas que encontré en la lectura de este libro para invitar a otros a que se dejen interpelar por los retadores estudios que contiene.
Los hilos que conjuntan los escritos que forman este libro son el anticapitalismo, el antiestatismo y el antipoder. Se develan las profundas crisis del sistema capitalista, del Estado mexicano y de sus instituciones, sobre todo las electorales. Hay un gran tema que tiene que ver con las expresiones libertarias que se han ido conformando en los últimos tiempos en nuestro país. El conjunto de escritos permite percibir nuevas formas de convivencia y los diversos impulsos hacia una sociedad totalmente otra en la que todos quepamos liberados de las tutelas de viejas y nuevas elites. Uno de los méritos de este libro es que, además de plantear las complejas preguntas que fueron guiando las investigaciones de los autores, propicia que en el lector surjan muchos más cuestionamientos.
Lo fundamental de este escrito colectivo es la narración de experiencias que permiten calibrar lo que uno ha vivido, y que obliga a aprender a escuchar a los otros en un espacio en donde nadie tiene la última palabra. Se nos ofrecen las reflexiones sobre autores y acontecimientos que necesariamente abren al lector a planteamientos con potenciales heurísticos.
El libro plantea análisis concretos y reflexiona analíticamente sobre ellos, tanto para entender como para saber por dónde seguir. Su lectura obligará a abrir la mirada hacia la política de los de abajo con una perspectiva necesariamente desde abajo. Estamos ante un modo de ver auténticamente revolucionario. Mientras los movimientos de los abajo se proponen conducirse a sí mismos, hay poderes que se han propuestos gobernarlos. En muchos sitios se han ido quebrando las viejas gobernabilidades; pero lo que va quedando no es todavía totalmente de los de abajo, aunque esa dinámica va ganando espacios, territorios, y formulaciones teóricas y prácticas.
Se hurga en el poder político y sus impulsos intrínsecos corruptores. Hay profundizaciones tanto en los alcances como en las amenazas del poder constituido, y también en las potencialidades de emancipación. Dado que el poder atenta contra la básica igualdad de los seres humanos, se va demostrando cómo una sociedad humana sólo será viable cuando ese poder sea prescindible. Como las cuestiones del poder y del Estado no son sólo especulativas, sino eminentemente prácticas, si nos proponemos la construcción de una sociedad digna para todos, debemos entender lo medular del poder y del Estado, y decidirnos a liberarnos de ellos en la vida diaria. Hay una convicción de que para cambiar el mundo no hay que tomar el poder, sino erradicarlo, pues no respeta la básica igualdad entre los hombres, y de éstos con la naturaleza. El poder como se ha expresado hasta ahora en México es el imperio de la impunidad; gobernar equivale a comportarse como dueños del país, repartirlo entre los allegados y las trasnacionales que han ayudado a conseguir dicho poder. El libro nos dice que el camino hacia una sociedad donde se pueda vivir y convivir va por otro lado. Para erradicar el capitalismo, el trabajo enajenado y la opresión no debemos caer en el error de adoptar los métodos, las lógicas, las representaciones, las verbalizaciones, los espacios y los tiempos de los opresores; sino, desde abajo, ir formulando lo propio. Para esto se requieren otras formas de hacer política, y no dejarse atrapar por el comercio de la falsificación de los llamados procedimentalismos democráticos degradados en el pragmatismo de los poderosos. Para lograr lo otro se necesita algo muy diferente que tiene que ver con varias praxis transformadoras que han experimentado su viabilidad.
Afortunadamente contamos con una inspiración teórica y práctica en lo que han venido haciendo los zapatistas. El zapatismo ha imantado a agrupaciones de la sociedad civil, entrelazando palabras, acciones y emociones. Ha permitido la expresión de identidades que se van expandiendo, lenta, silenciosa, pero persistentemente. Las comunidades zapatistas, sus experiencias y sus luchas han logrado impactar a otras comunidades fuera de su territorio. Se van compartiendo códigos éticos, y se ha ido fraguando una nueva forma de hacer política, otra manera de pensar el poder y de luchar contra él. El zapatismo no ha pretendido enseñar a nadie, pero ha permitido que los que se han ido acercando a él se vayan deslumbrando por un insight operativo de lo que implica mandar obedeciendo; y a comprender vitalmente que no es lo mismo lo legal y la justicia, confusión que ha sido la forma como se práctica la política tradicional. La verbalización y su traducción en la vida cotidiana del zapatismo llevan a pensar dialécticamente, a cuestionar radicalmente al sistema imperante, a buscar otro uso del lenguaje que le devuelve su brillo original. El zapatismo conduce a conformar a la democracia como una construcción solidaria y horizontal de las tareas de la vida diaria comunitaria, y a abandonar su degradación fetichista. Al compartir los zapatistas cómo viven día tras día la otra forma de hacer política, propician que se fortalezcan subjetividades acordes con esa lógica. El proyecto zapatista de liberación implica la autogestión de los pueblos, de las comunidades. Lo radicalmente otro del zapatismo y de la otra campaña es el deambular escuchando y propiciando la organización de la indignación y la conformación desde debajo de una alternativa. El libro contiene una visión condensada de las diversas etapas y propuestas del zapatismo a lo largo de su breve, pero intensa historia. El libro también permite asomarse a distintas experiencias de ese movimiento en que se ha ido convirtiendo la otra campaña que implica caminar, dialogar, debatir, entrelazar reconocimientos de diferentes que van identificándose en una izquierda anticapitalista. Se resaltan varios rostros de esa diversidad, y no dejan de develarse las contradicciones del proceso de autoconstitución, sin que se pierda de vista el elemento de la intersubjetividad. En esta forma el lector puede asomarse a las prácticas de esa nueva política que se encuentra al margen de los cánones impuestos y acostumbrados desde arriba.
El libro nos permite también adentrarnos en lo que fue y lo que desató la coyuntura de 2006 como coyuntura acotada y dramática que permitió vislumbrar las fuerzas vitales de los de abajo. En ese año aparecieron la otra campaña, la lucha de protesta por los mineros sepultados en una mina, la represión de Atenco, el auge y represión del movimiento plural de los pueblos de Oaxaca, la lucha contra el fraude electoral, etc. Fue el año en que el sexenio de la primera alternancia terminó en medio de una grave crisis política, de polarización y confrontación social. Las esperanzas en una democracia procedimental se derrumbaron, y hubo expresiones constantes en contra de la dominación y la explotación. El libro estudia un conjunto de luchas que tuvieron en ese año su expresión más visible, y realiza el balance de las mismas. Se fueron ocupando espacios de discusión y de acción en el campo y en las ciudades. Hay descripciones pormenorizadas de algunos de estos movimientos. Se presentan interpretaciones y se abren muchas interrogantes que dinamizan. Se constata que han sido luchas que han cambiado no sólo a los propios participantes sino que han sacudido a la sociedad en su conjunto. El libro es muy penetrante en su tratamiento de la crisis política de México, crisis de sus expresiones tradicionales. Se examinan las diversas explicaciones que se han dado desde arriba, y se les somete a un rigurosos examen desde la óptica de los de abajo. Así se va desmontando la política liberal en sus concepciones y en sus expresiones, teniendo en cuenta las vertientes tanto históricas como estructurales. En este contexto se puede entender cómo muchos grupos ya no soportan la escasez del trabajo, el trabajo mal pagado, el deterioro de prestaciones sociales que se consiguieron por largas luchas laborales, la ruina del agro mexicano, etc. También se hace ver cómo el segundo sexenio del panismo voraz y corrupto intentó aplastar y criminalizar todo movimiento popular, y con eso se metió en un laberinto del cual no puede encontrar la salida. En cambio, también se apuntan las diversas expresiones y ramificaciones de las diversas búsquedas de alternativas desde abajo.
A raíz de la experiencia zapatista y de la coyuntura popular abierta en 2006, el libro también permite profundizaciones muy sugerentes y originales en diálogo con algunos autores importantes (aunque no muy recurridos en las actuales discusiones) de las relaciones entre tiempo y emancipación. Se nos alerta de que el tiempo discurre tropezando. Se nos conduce a constataciones históricas de cómo la cultura popular en sus festividades no reproduce el orden social impuesto sino trastoca el arriba y el abajo. Se establece otro diálogo con el zapatismo desde otros parámetros; pero el zapatismo vuelve a destacar sus temas fuerza. Así se reflexiona cómo el movimiento zapatista ha implicado un complejo proceso de construcción de una nueva temporalidad revolucionaria que pone el énfasis en la voluntad de transformación y en la constitución el sujeto que sólo desde abajo es capaz de hacerse agente de la transformación emancipadora. Se nos recuerda que la lucha social se hace posible y necesaria porque el sistema es la negación de la dignidad de los seres humanos. Se enfatiza que los zapatistas no asumen el papel de iluminados que dan línea a los demás, sino que trastocan las conceptualizaciones al develar su propia experiencia. No se presentan como ningún modelo a copiar, sino que ellos mismos forman parte de un modo polimórfico de lucha. La autonomía la entienden y viven no como una lógica de identidades parroquiales, sino como una relación entre las particularidades y la universalidad, donde ésta no es algo violento que se impone y subordina. La lucha transforma el presente en una categoría multitemporal y abierta. Hay una novedad en su temporalidad emergente que implica una lucha todavía no superada entre constelaciones de poder y la insurgencia de otras formas de emancipación. La autonomía se expresa como un reto a la dominación y como un producto de una temporalidad y especialidad libertarias.
Lo importante es que el libro ofrece muchos datos y líneas de interpretación, pero sobre todo invita a proseguir con las indagatorias y las búsquedas. Entre los que aspiran a lograr una sociedad no capitalista se han presentado varias alternativas. La clásica, todavía no abandonada del todo, aconseja tomar el poder para, desde ahí, iniciar los cambios. La que impera entre varios de los autores de este libro, es que hay que cambiar el mundo sin tomar el poder. Pero Boaventura de Sousa Santos ha planteado que para conseguir los cambios se necesita algún poder, pero no éste al que nos hemos acostumbrado. Por lo que habría que cambiar este el poder, para conseguir construir otro poder, totalmente otro, que sea compartido, horizontal, y al mismo tiempo con capacidades para defenderse de los enemigos de esa nueva sociedad (). Para unos, si se van construyendo abajo espacios libres de capital y Estado, llegará un momento en que tanto el capital como el Estado ya no puedan sostenerse. Para otros, ni el capital ni el Estado capitalista se derrumbarán por esa vía, sin una potente confrontación que implica que los de abajo tengan y ejerzan alguna especie de poder. Las discusiones también tienen que ver con quiénes tendrían que empujar esos cambios. Unos enfatizan que tienen que ser las clases explotadas, otros apuntan a la gran gama de dominados desde la pluralidad de sus temáticas específicas. Unos hurgan en la lógica del capital, y otros indagan en otras cuestiones. Algunas discusiones versan sobre el desde dónde. Unos dicen que desde los explotados, pero organizados, otros piensan que la dispersión sería lo mejor. Hay muchas otras cosas que se debaten, como la conveniencia de transitar de formas precapitalistas de producción todavía persistentes a formas poscapitalistas, conservando la autonomía sobre los procesos. Unos recalcan la búsqueda de lo nuevo, mientras otros llaman la atención de que no todo lo nuevo, por serlo, necesariamente es lo mejor. Este libro permite al que dialoga con él a encontrar elementos para avanzar en estas discusiones.

 - Esto se puede encontrar en la entrevista que le hizo Raphael Hoetmer a Boaventura de Sousa Santos en Lima el 2 de junio de 2008, y que la Agencia Latinoamericana de Información difundió con el título “Entre la represión del neoliberalismo y la imaginación utópica de los pueblos” (http://alainet.org/active/24577).

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Hay un comentario

  1. muy complacido don gus, por este articulo, que me inspira quesi existe gente pensante, que esta ubicada respecto a nuestra realidad, sigan adelante, y cuenten conmigo. tengo algo de prisa, muchas saludos.