Debate sobre los debates

Escrito por Rodrigo Avalos Arizmendí on jun 1st, 2008 y archivado en Sin categoría. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Comentarios y referencias estan cerrados.

El tema está sobre la mesa y es imposible pasarlo por alto. Hasta se diría que vale la pena entrar en un debate sobre los debates. En este caso, sobre la reforma energética del Presidente Felipe Calderón.
Pero, a ver, dígame usted: ¿qué se puede debatir sobre los debates?
Hasta ahora, nada útil ha resultado de estos encuentros. Es como una cena de negros donde cada quien quiere imponer sus puntos de vista.
Como decía el jurista Héctor Fix, en el más reciente de los debates: “estos encuentros me recuerdan una historia que voy a compartir con ustedes: eran dos amigos que se querían mucho y se la pasaban discutiendo. Uno era ateo y el otro católico. Cuando murieron, el ateo se fue al cielo y el católico al infierno. Moraleja: los dos se habían convencido mutuamente pero no se habían dado cuenta”.
Pues sí.
Muy buena la moraleja y mejor la historia, pero finalmente las cosas siguen sin llegar a puntos de acuerdo.
Ahora bien: me llama la atención que entre tantos argumentos y tantas explicaciones sobre la situación de Pemex, nadie, absolutamente nadie, haya mencionado hasta ahora la verdadera realidad de la paraestatal con relación a su sistema de pensiones.
Déjeme decirlo: acabo de leer un interesantísimo documento sobre la situación de Pemex en este renglón. Ciertamente, sus problemas son gravísimos.
Lo peor de todo es que no es un problema reciente sino que viene de, cuando menos, dos décadas. Y para variar, en el fondo de toda la bronca se encuentra el sindicato que dirige Carlos Romero Deschamps.
Pocos saben que los fondos para el pago de pensiones están vacíos y que para los más de 2 mil 500 funcionarios de alto nivel que próximamente deberán ser jubilados, Pemex tendrá que confiar en que el Gobierno Federal autorice, “como lo ha hecho desde hace dos décadas”, las partidas presupuestales para su retiro.
El documento muestra que el pasivo suma más de 528,000 millones de pesos, y que crece a un promedio anual de 14% en los últimos cinco años.
Imagínese: más del 5 por ciento del PIB nacional. ¡Gulp!
Los datos son muy reveladores: para cubrir las obligaciones de 75 mil pensionados (jubilados y derivados post mortem) en 2007 Pemex erogó 16,748 millones de pesos, que es el equivalente al 30% de la nómina.
El documento desentraña los diferendos entre sindicato y funcionarios de confianza. Recuerda que cuando éstos intentaron crear una especie de sindicato de funcionarios de confianza, el sindicato de Romero Deschamps libró una batalla feroz para impedirlo.
Finalmente, a costa de Pemex, el sindicato logró resolver el problema: bajo el pretexto de reducción de costos y de redimensionamiento operativo, los trabajadores de confianza obtuvieron “una ola de jubilaciones anticipadas a cambio de abandonar su proyecto sindical”.
O sea, que se entregaron jubilaciones a trabajadores relativamente jóvenes lo que impactó y terminó por agravar, el régimen de pensiones y jubilaciones de Pemex.
Y muestra un comparativo en relación con el esquema de la Ley del IMSS: “en Pemex, el tiempo laborado contra el tiempo de pago de beneficios se convirtió en un verdadero conflicto. El promedio observado entre el personal es de 29 años laborados para disfrutar de una pensión jubilatoria de por al menos 27 años adicionales”.
En el esquema de la ley del IMSS, en cambio, se trabaja el doble de tiempo del que reciben beneficios.
Pero de esto nadie habla en los debates.
A lo más que han llegado, es a condicionar el debate sobre la reforma energética, a una lucha contra la corrupción en Pemex. Muy ambiguo, por cierto.
Citan que fue entre 1998 y 1999, cuando en Pemex se llevaron a cabo los primeros programas de Jubilaciones de Personal de Confianza. Se trataba de reducir la plantilla y el costo de nómina.
Fue entonces que el sindicato inició la guerra contra los que querían crear un sindicato con personal de alto nivel. Esto es, personal de confianza. Con las negociaciones gremiales, el proyecto administrativo original de la empresa se lo llevó el diablo.
Se empezaron a jubilar a trabajadores que no cumplían con los requisitos de tal manera que se anticipaban las jubilaciones creando así otra sangría económica de largo plazo.
En suma: el costo de la nómina no se redujo y en cambio, se llevaron a cabo “cadenas de ascensos sin cancelar el mismo número de plazas que correspondían a personas que se jubilaron”.
Mire usted: lo primero que uno se tiene que preguntar es por qué nadie ha mencionado este monumental desorden en Pemex.
La respuesta, a medias, la da el documento: “El monto de las pensiones de Pemex, las transferencias presupuestales con que se cubren mes a mes las jubilaciones, el monto de los recursos que, en un fondo casi revolvente se invierten en las tesorerías de algunas casas de bolsa se han convertido en un tema tabú para el cual pocos tienen respuesta”.
Finalmente, se hace un señalamiento ilustrativo: “Como lo ha hecho desde hace veinte años, el Gobierno Federal responde en silencio por las pensiones de los jubilados de Pemex y no quiere llevar el debate a la escena pública. Se trata de un tema delicado cuya polémica preocupa al gobierno”.
Y cómo no, caray.

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